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	<title>Mondadientes &#187; Toy Killah</title>
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	<description>Ficción de sobremesa</description>
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		<title>Aparato represor</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 13:13:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mondafoto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Toy Killah]]></category>

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		<description><![CDATA[Los poderosos activan sus organismos de coacción para cobrar venganza, mientras Bronce se dirige a enfrentar su destino. Todo en la octava entrega de Toy Killah.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em> <img class="alignleft size-full wp-image-571" title="TK8I" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/12/TK8I.jpg" alt="TK8I" width="400" height="300" /></em></p>
<p><strong>Texto y fotos por Bronce Romano</strong></p>
<p><em>Nunca dejaron de existir. Algunos ilusos creyeron que recuperar el derecho a voto también significaba la desaparición de todos los tentáculos de la opresión. Pero no fue así. Lo cierto es que al nuevo Chile le acomodaba bastante aquella industria de la vigilancia que había levantado Pinochet. Claro, algunos chivos expiatorios debieron pagar con cárcel sus “excesos”, pero tras bambalinas la dotación de policías en las calles crecía por miles cada año, el presupuesto destinado para combatir la delincuencia se multiplicaba gobierno tras gobierno, y la tecnología del espionaje se perfeccionaba a pasos agigantados, impulsada por la moda mundial anti terrorista que literalmente explotó después del 11 S. Es por eso que el oficio del soplón nunca quedó en desuso. Al contrario. En una o dos ocasiones la ANI (agencia nacional de inteligencia) publicó avisos en diversos diarios, ofreciendo puestos de trabajo para profesionales de las ciencias sociales, sin duda alguna, los mejores “sapos”, como se les llama en este lugar a quienes se infiltran y conviven camuflados allí donde surgen las ideas, donde el ser humano hecha a volar su imaginación, donde bulle el potencial creador y transformador de los jóvenes, en fin, en los recintos de la insurrección.</em></p>
<p><em>Las fuerzas de la ley y el orden hacía meses que sabían de la existencia de La Escena, pero no habían querido reventarla pues creían que tarde o temprano podrían sacar algún provecho de lo que allí se conversaba y tramaba.</em></p>
<p><em>Fue uno de los tantos comensales que llegaba cada noche, uno de aquellos a los que se les invitaba personalmente con mensajes de texto en sus teléfonos celulares. El les comunicó a los detectives a cargo de la investigación lo que había sucedido esa noche y como Andrés López había amenazado de muerte a Maximiliano Edwards.</em></p>
<p><em>La PDI no tomó en cuenta de inmediato estos informes porque seguían otra pista relacionada con extorsión y grupos de activismo anarquista. Pero cuando Maximiliano apareció muerto, todas esas pistas de desinflaron y rodaron cabezas al interior del cuartel. Muy pintor callejero podría haber sido, algunos incluso lo llamaron “graffitero”, pero al fin y al cabo estábamos hablando de un miembro de la familia Edwards. Era como si hubiera fallecido un sobrino lejano del rey. Y todos sabemos a quien le debe lealtad la policía. No podía quedar así, alguien tendría que pagar esa infamia. </em></p>
<p>Un día después de la muerte de Nod clausuraron La Escena. No vincularon directamente al bar con las causas del asesinato, pero en la edición central de las noticias del 9 dedicaron una sección completa a desenmascarar el oscuro mundo de los clandestinos en Santiago Centro, caracterizándolos como supuestos focos de delincuencia, microtráfico y venta de alcohol a menores. Muy amarillista como siempre.</p>
<p>Se había podrido todo para el graffiti y el arte callejero. Nadie hablaba del tema, pero todos sabíamos que nunca volvería a ser lo mismo. Los pacos iban a estar más aguja que nunca. Ahora tenían una excusa para reprimir, arrestar, allanar y desarmar centros culturales, boicotear festivales al aire libre o todo lo que oliera a “no oficial” o contracultura.</p>
<p>Fuimos a tocar la puerta a la oficina de Gino pero no estaba y no pudimos ubicarlo en ninguno de sus números. Se lo había tragado la tierra. ¡Que chucha íbamos a hacer ahora!</p>
<p>Para variar, no me quedaba ni un peso en el bolsillo. El Shinto me acompañó al cajero y rescaté las últimas diez lucas de mi cuenta de ahorro. Lo invité a comer un as italiano con queso para olvidar esa inminente condición de pobreza que aguardaba por mí a la vuelta de la esquina.</p>
<p>Iba en la segunda mascada cuando sonó mi celular. Era un mensaje y el número no estaba registrado.<br />
<em><br />
Hey! Kieres saber q paso con tu amigo el Abad? Hoy a las 10 en el galpón de La Maestranza. Anda solo. </em></p>
<p>Un pedazo de tomate se me fue por el camino viejo y casi me ahogo. Empecé a toser como si me fuera a morir. El Shinto tuvo que pegarme fuerte en la espalda para que pudiera escupirlo. Saqué un par de lucas y se las pasé para que pagara la cuenta. Me fui de inmediato. No tenía idea donde quedaba esa maldita Maestranza pero tenía unas cuantas horas para averiguarlo. Si existía alguna posibilidad de encontrar a mi amigo, entonces este era el momento para jugársela. Se lo debía a su hermano chico.</p>
<p>-    ¡Hey Bronce, que weá loco!<br />
-    Después te explico Shinto ¡Por favor llama al hospital para saber cuando dan de alta a la Claudia! –</p>
<p>Arrebatado como siempre, debería haberle contado. Shinto siempre tenía consejos juiciosos y me bajaba las revoluciones.</p>
<p><em>El negro es el color del terror, de la sorpresa y el impacto. Cuando los criminales lo ven al alba entonces saben que no hay nada que hacer y que deben rendirse. Así lo describía el teniente Jorge Cataldo de Operaciones Especiales, también conocido como “El Perro” entre sus subalternos de cuartel.<img class="alignleft size-full wp-image-585" title="GREECELAWLESSVILLAGE" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/12/TK8IV2.jpg" alt="GREECELAWLESSVILLAGE" width="350" height="270" /></em></p>
<p><em>Una vez que la inteligencia reunió los antecedentes que individualizaban a los sospechosos en los asesinatos de graffiteros y en el secuestro de Maximiliano Edwards, se dio la orden de allanar tres domicilios en distintas partes de Santiago. Uno de ellos correspondía a la casa de Andrés López ubicada en la población Conquista del Morro en la Comuna del Bosque.</em></p>
<p><em>La operación fue programada un cuarto para las cinco de la madrugada, la hora del quinto sueño. Justo antes de que empiecen a cantar los pajaritos. Entonces se incrementa la efectividad y el trauma del ingreso en función de neutralizar al “objetivo” y contrarrestar su capacidad de resistencia.</em></p>
<p><em>Un carro celular  de la policía, una camioneta de civil y una radiopatrulla se estacionaron a dos cuadras de distancia. No había gente en las calles salvo un grupo de drogadictos esperando asaltar a algún madrugador, pero huyeron en el acto.</em></p>
<p><em>Nueve soldados con pasamontañas, cascos y chalecos antibalas bajaron armados de pistolas automáticas y sub ametralladoras. Un décimo soldado más fornido cargaba con el ariete. El teniente Cataldo iba al frente dando instrucciones silenciosas y asignando posiciones con sus manos. Apuraron el paso a través de los angostos pasajes hasta que llegaron al punto crítico.</em></p>
<p><em>El plan era bastante simple pero no admitía descoordinaciones. Dos soldados subieron al techo de una casa vecina y desde allí cubrieron las posibles vías de escape. </em><br />
<em><br />
El que llevaba el ariete se apostó junto a la puerta principal y recibió la ayuda de un compañero. El teniente dio la orden y a la cuenta de tres echaron abajo el portón metálico. En un par de segundos estaban todos adentro gritando, sembrando el pánico y pillando a todos los moradores por sorpresa. Los perros del barrio comenzaron a ladrar agudizando aun más el escándalo.</em></p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>A punta de golpes e insultos  juntaron al núcleo familiar en el comedor. La madre y sus cinco hijos.</em></p>
<p><em>- Aquí está el que buscamos mi teniente- Dijo uno.</em></p>
<p><em>Mientras un grupo de soldados daba vuelta la casa buscando evidencia, el teniente y dos más escoltaron a Andrés en calzoncillos y lo metieron en la parte trasera de la radiopatrulla.</em><br />
<em><br />
-    ¡Pacos culiáos fascistas! ¡Me están cargando! ¡No van a encontrar ni un pito en mi casa!  Si le hacen algo a mi mami…</em></p>
<p><em>No alcanzó a terminar la frase pues un certero rodillazo en las costillas le quitó el aire y las ganas de seguir alegando.</em></p>
<p><em>El operativo no tardó más de diez minutos, pero siempre podría durar menos. Algunas dueñas de casa se asomaron para ver que sucedía, luego salieron los más jóvenes y entonces la cosa se puso complicada. Primero fue una, luego dos y entonces una lluvia de piedras comenzó a caer sobre las cabezas del escuadrón. Cuando rompieron los vidrios de los vehículos policiales, el más joven de los soldados, evidentemente estresado, sacó una escopeta de su bolso y comenzó a disparar bombas lacrimógenas contra la turba.</em></p>
<p><em>-    ¡Sube hueón! ¡Larguémonos de aquí! – Gritó el teniente.</em></p>
<p><em>La camioneta avanzó hasta el pasaje, frenó en seco, rescató al solitario tirador y se fueron a toda velocidad rumbo a la comisaría.<br />
</em><br />
No me gustó mucho comprender que la misteriosa Maestranza quedaba cerca de San Bernardo yendo por la vía del Metrotren. Claro que la conocía. Se trataba de una estructura enorme de cemento y fierro que en su tiempo había sido utilizada como corral de vagones y centro de mantención del tren al sur. Desde hace unos años se hallaba en  desuso y era un verdadero basural. También se había transformado en una galería improvisada del arte callejero. Sus paredes y columnas monumentales se hallaban saturadas de bombas, tags y también de producciones, con personajes muy extraños, altísimos, mutantes y ultra locos. Dependiendo del punto de vista con el que se mirara, podría haber sido un lugar increíble, ideal para grabar un video clip. Pero también era cierto que daba miedo. Ni en mis peores borracheras se me habría ocurrido ir allí de noche.</p>
<p>Cualquier otro habría llamado a la policía o habría hecho una denuncia. Pero yo no era cualquier otro. No me caracterizaba por pensar racionalmente o por tener las mejores ideas. Además había heredado de mi padre una extraña fobia hacia todo tipo de personaje uniformado. Recuerdo cuando era chico, cuando iba por la calle con mi viejo y el daba media vuelta o doblaba en u apenas veía una patrulla o la luz de una baliza. Debe haber sido algún trauma de que le dejó la dictadura. Nunca me dio detalles, pero se que era muralista del MIR. Parece que una vez estuvo preso y antes de eso llegó a estar a cargo de todo su grupo en la Facultad de Artes de la Chile, no porque fuera un tipo importante en la jerarquía, sino porque todos los demás ya estaban muertos o los habían sapeado. Bueno, la cosa es que, al igual que mi padre, yo no podía ver a los pacos. Me repugna la yuta a más no poder y jamás los habría llamado para avisar que tenía una pista del paradero del Abad. En vez de eso me conseguí un arma, pero solo para usarla en mí auto defensa. A todas luces esto era una trampa. No era tan iluso. Parecía como si los acontecimientos de los últimos meses, los asesinatos de los graffiteros, mi propia historia en La Escena, Nod, el Abad… todo parecía insanamente conectado. Y ahora era evidente que algún enfermo, alguien pitiado de la mente me la quería hacer, me quería involucrar en toda esa mierda. Pero no se la iba a llevar gratis. Si le habían hecho algo al Abad, entonces iban a volar las patadas y los combos. Pero no se asusten. No soy de los que matan, pero si de los que cobran venganza. Además, de mi madre había heredado una aguda intuición estomacal, y en ese momento las tripas me decían que el Abad estaba vivo.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-572" title="TK8III" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/12/TK8III.jpg" alt="TK8III" width="350" height="467" /></p>
<p><em>Ígneo abrió los ojos y tardó unos cuantos segundos en recordar el lugar en el que se encontraba. No podía enfocar bien las cosas, sentía sus parpados pegajosos e irritados. Estaba sentado. Quiso mover sus brazos pero algo se lo impedía. Al hacer ese esfuerzo sintió cómo un dolor horrible recorría cada centímetro de su cuerpo. Pudo distinguir una sombra que se acercaba. Poco a poco sus bordes comenzaron a definirse, la luz y la sombra dieron paso a un torso, ropas y  un rostro masculino que lo escrutaba de cerca. Una luz verdosa recorrió su ojo derecho y luego el izquierdo. Entonces un chorro de agua helada lo impactó directo en la nuca y lo hizo volver en sí.</em></p>
<p><em>-    Ya está despertando mi teniente</em></p>
<p><em>¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que los policías irrumpieron violentamente en su hogar? No era posible asegurarlo, al menos no lo era para Ígneo. Podían haber sido unas cinco horas, un día o incluso dos.</em></p>
<p><em>¿Cómo estará mi mami  y mis hermanos? Se preguntaba.</em></p>
<p><em>Una segunda sombra se le acercó. Ahora ya podía ver con un poco más de nitidez. Se trataba sin duda del Teniente Jorge Cataldo.</em></p>
<p><em>-    Mira hijo. Podemos estar en esta pieza por mucho tiempo más. Depende de ti que nos vayamos todos para la casa. Ya sabemos que fuiste tú. Hay testigos que te vieron amenazando a Maximiliano en ese bar que frecuentaban.<br />
-    Pe… pero… ya les dije que no fui yo. No tengo idea de que me están hablando.- Dijo casi llorando.</em></p>
<p><em>El primer hombre que se le acercó le dio una fuerte bofetada y luego con la misma mano lo agarró de la mandíbula inferior obligándolo a mirar al teniente de frente.</em></p>
<p><em>-    ¿Y si no fuiste tú entonces quien? Te aseguro que de aquí no nos movemos sin un nombre. Mi trabajo depende de eso ¿O tú quieres que pierda mi trabajo?<br />
-    No, no, no, claro que no.</em></p>
<p><em>Ígneo no sabía que Nod había sido secuestrado y luego asesinado. Tuvo que deducir una serie de acontecimientos en un contexto de mucha presión. Atando cabos comprendió que, efectivamente, el parecía ser el principal sospechoso. Pero había un detalle que aun no amarraba al resto de la cadena.</em></p>
<p><em>-    ¡Hey! ¡No! ¡Esperen! Ya recordé algo. Había un tipo esa noche, uno raro. Se sentó con nosotros, vio la pelea y después nos acompañó en el taxi.<br />
-    ¿Y de pronto te acuerdas de el?<br />
-    No se como se me había olvidado. Me dijo que le daría una lección a Nod, o algo así. Que me haría un regalo.<br />
-    ¿Y como era? ¿Cómo se llamaba?<br />
-    No tengo idea, usaba lentes oscuros y un gorro. Dijo que se llamaba Cobre… ¡No! Bronce, si eso, que le decían Bronce.<br />
-    ¿Y esperas que me crea esa mierda?<br />
-    Los cabros que iban conmigo en el taxi lo pueden confirmar. Tal vez el chofer también se acuerda.<br />
-    El barman de La Escena era conocido como Bronce en el ambiente mi teniente. Estaba allí esa noche. – Dijo el subalterno<br />
-    ¡Si, si! ¡Ese!- Gritó Ígneo.</em></p>
<p><em>Tan solo pensaba en su madre y sus hermanos.<br />
</em><em><br />
Continuará…</em><br />
Capítulos previos de Toy Killah</p>
<h3><a href="../la-escena/">1. La escena</a></h3>
<h3><a href="../after-hour/">2. After Hour</a></h3>
<h3><a href="../el-agua-busca-su-curso/">3. El agua busca su curso</a></h3>
<h3><a href="../todo-movido/">4. Todo movido</a></h3>
<h3><a href="../de-viaje/">5. De Viaje</a></h3>
<h3><a href="../los-arcanos/">6. Los arcanos</a></h3>
<p><a href="http://www.mondadientes.cl/mondadientes/toy-killah/la-coartada/">7. La Coartada</a></p>
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		<title>La coartada</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2009 23:59:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mondafoto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Toy Killah]]></category>

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		<description><![CDATA[La sicodelia de la noche santiaguina le entrega a Bronze una sexy escapatoria en las violentas calles de una noche pintada en las paredes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em> </em></p>
<p><em>Texto y fotos por Bronce Romano</em></p>
<p><a href="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/10/TK7I.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-492" title="TK7I" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/10/TK7I.jpg" alt="TK7I" width="400" height="533" /></a></p>
<p>Yo insistía, preguntaba y seguía a cuanta enfermera o doctor cruzara por el pasillo, pero no me dejaban ver a Claudia. Me decían que seguía grave y que intentaban estabilizarla. Yo no podía seguir esperando pues pronto comenzaría mi turno. Atravesé largos y fríos pasillos, hasta que por fin salí de aquella tétrica ciudadela-hospital. Caminé hasta Providencia y descendí al sub mundo en Metro Salvador con rumbo a La Escena, intentando seguir con mi rutina normal de obrero asalariado. Seguramente era mi estado de ánimo alterado el que generaba aquella perspectiva de las cosas, o quizás eran los resabios del jugo que aun circulaban por mi sangre. El hecho era que todos los rostros que me rodeaban en el vagón me parecían caricaturas grotescas y desencajadas. Había un gringo hippi que miraba para todos lados con cara de hueón, como preguntándose donde estaban los indios. A su lado, un hombre murmuraba y gesticulaba indeciso, de a poco iba subiendo el tono de voz hasta que por fin se decidió a impartir una versión apócrifa del evangelio según Jim Morrison. Apoyado en uno de los pilares metálicos, un borrachito que olía a meáo fruncía la boca y escupía al suelo como si estuviera en la calle. Unos flaytes cabezas de pestaña (como llamaba al corte de pelo de algunos especimenes de la fauna capitalina) escuchaban reggaetón en sus celulares a todo volumen, solidarizando con el resto de los aburridos pasajeros. También estaba la típica mina rica que se mira en el reflejo del vidrio y que está conciente de las miradas que arrastra. Un par de oficinistas treintones y calvos comentaban los carretes a los que habían asistido el fin de semana anterior. Un grupo de escolares púberes molestaba y golpeaba en la nuca a un estudiante más débil, haciendo valer la ley de la selva.</p>
<p>Me bajé una estación antes y seguí a pie. Me carga viajar en metro.</p>
<p><em>Los círculos sociales son muy pequeños en Santiago. Todos tienen amigos o conocidos en común, se ubican de vista o han oído hablar de este o del otro. Aun más con los pintores y graffiteros, que se leen en las paredes sin conocerse en persona. Aquella noche cayó un aguacero de manera imprevista, llovía de abajo para arriba y los bares de la Plaza Brasil y el Barrio Yungay se repletaron de gente buscando refugio, calor y bebida. Los PDR venían saliendo de una tocata en el Galpón Víctor Jara  y no les costó mucho ponerse de acuerdo para ir al after hour en La Escena. Grande fue la sorpresa de Ígneo cuando al entrar vio sentado en una mesa de esquina a Nod, acompañado de su bella novia francesa y un pequeño séquito de seguidores. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>- Mira hueón  donde nos venimos a encontrar –</em><em> Pensó. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em><img title="TK7II" src="../wp-content/uploads/2009/10/TK7II2.jpg" alt="TK7II" width="350" height="262" /></em></p>
<p><em> </em><img src="file:///C:/DOCUME%7E1/diag/LOCALS%7E1/Temp/moz-screenshot.png" alt="" /></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>De pronto, un comensal de una mesa contigua se acercó a saludar y conversar con Espanto (otro miembro de PDR). Al principio la situación fue un tanto incómoda, ya que era un desconocido de apariencia era algo extraña. Usaba una gorra de género con visera y lentes oscuros al interior de un bar en penumbras. Se sentó sin ser invitado y comenzó diciendo que conocía la obra de la crew, que le gustaban mucho las letras y los personajes que los caracterizaban como pintores y otras alabanzas similares. La tensión desapareció cuando el hombre sacó unos billetes de su bolsillo y ofreció pagar la siguiente ronda. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Las cervezas corrían sobre la mesa, el grupo de amigos conversaba a gritos (era la única manera de hacerse escuchar) pero Ígneo no participaba, solo bebía y miraba absorto a Nod y a su grupo. Rellenó su undécimo vaso, se levantó y caminó enceguecido por el odio en dirección a la mesa de la esquina. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>El ácido influjo del dubstep, la distorsión de la estática y los bajos tonos se conjugaban invocando la violencia. El dj se hallaba en trance, la gente bailaba en éxtasis. El barman fue testigo del curso que tomaban los acontecimientos y del momento preciso en que Ígneo le arrojó el vaso de cerveza en la cara a la novia de Nod. Shinto no quiso detenerlo, sus ojos se abrieron y deseó de ver una gresca. Nod reaccionó agarrando con fuerza el cuello del intruso, Ígneo le acertó un potente cabezazo y entonces todo se salió de control. El público comenzó a aullar, los luchadores comenzaron a dar vueltas y a intercambiar golpes en la sala hasta que llegaron al pasillo. Entonces el barman y un grupo de garzones intervinieron para separarlos y detener a los exaltados amigos de uno y otro bando. </em></p>
<p><a href="../wp-content/uploads/2009/10/TK7III1.jpg"><img class="alignright" title="TK7III" src="../wp-content/uploads/2009/10/TK7III1.jpg" alt="TK7III" width="300" height="245" /></a></p>
<p><em>Shinto volvió en si y corrió a darle una mano a su compañero que intentaba imponer la paz. Al momento de interponerse entre los cuerpos, un puño fue a dar en su ojo izquierdo y medio mareado cayó sobre Ígneo que, trastabillando, llegó hasta la puerta de entrada. Nod logró liberarse de los brazos del barman, tomó impulso, se abalanzó sobre Ígneo y le dio de lleno con una patada voladora en el pecho que lo hizo llegar hasta la calle. Mientras intentaba incorporarse, Nod le arrebató una botella de cerveza a unos chicos que tomaban apoyados en el capó de un automóvil estacionado enfrente del bar. Ígneo no pudo reaccionar, Nod le reventó la botella en la frente. Cualquier otro habría quedado knock out, pero Ígneo era un tipo duro. Algo desorientado por el golpe recibido, empuñó un cuchillo que siempre llevaba consigo e intentó infructuosamente herir a su enemigo. Todo pasó en cosa de segundos. En ese momento el barman, uno de los guardias y el dj salieron a la calle y lograron separar a los pintores, deteniendo la pelea antes de que alguien quedara inconsciente o algo peor. La novia de Nod salió del bar gritando y dando arañazos al guardia, luego sacó su celular y marcó el 133. Los amigos de Ígneo hicieron parar un taxi y lo arrastraron para escapar del lugar.</em></p>
<p><em>- ¡Caben cuatro no mah!- Gritó el chofer.</em></p>
<p><em>- Vamos a subir todos y pobre de voh. &#8211; Contestó Espanto. </em></p>
<p><em>Enfurecido y humillado antes de partir, Ígneo lanzó su amenaza:</em></p>
<p><em>-¡Esto no ha terminado! Voy a volver a cobrar y ahí la vas a ver. ¡Porque voh erí un toy, un maldito y asqueroso toy!</em></p>
<p><em>A bordo del taxi todos iban alterados y discutían, se echaban la culpa mutuamente, maldecían, se reconciliaban y volvían a pelear. De pronto alguien preguntó al chofer si podía encender un cigarrillo. Entonces los demás pasajeros se dieron cuenta de que el invitado de piedra en el bar se había subido con ellos. Se produjo un silencio general. Nadie sabía que hacer o decir, si echarlo a la calle con el auto andando o largarse a reír por lo absurdo de la situación. El tipo aspiró la primera bocanada y lanzó el humo por la ventanilla semi abierta.</em></p>
<p><em>- Yo también detesto a ese pintorcito, no eres el único en esta ciudad ¿Y sabes qué? Te voy a hacer un regalo, yo lo voy a poner en su lugar. A todo esto no me he presentado como corresponde, mis amigos me dicen Bronce, vivo por acá cerquita. </em></p>
<p>El turno estuvo bueno, lo pasé bacán. Logré distraerme y además pude conocer a un personaje muy interesante. No imaginaba que esa sería mi última noche trabajando en La Escena, <em>La noche de las chaquetas de cuero</em>. Era el nombre de la fiesta temática organizada por el Colectivo Venas, un grupo de roqueros, artistas y diseñadores que editaban mensualmente una revista de música y tendencias en cultura visual. Subieron a reventar el escenario varios grupos, entre ellos Zonora Point, Gente Muerta, Sucumbes y La Vihuela en Mala. Estos últimos siempre me gustaron, porque combinaban la choreza de la cueca brava con sintetizadores, samplers y guitarras eléctricas. De vj oficiaba la pintora Nonó! Pereira (así se escribe, con un signo de exclamación), una flaquita bien bonita salida de la Universidad <em>Finas Perras</em>. En realidad daba lo mismo donde había estudiando. Yo la admiraba por su trabajo. Esa chica es una de las pocas personas auténticas que existen en toda esta moda del street art. Un tiempo seguí su obra, precisamente porque sus pinturas de la serie <em>Roja Diabla</em> formaban una historia de secuencia callejera, con sentidos y desenlaces que se bifurcaban. Me fumaba un pito por la mañana y salía a caminar por el Barrio Yungay para ver si la Nonó! había pintado algo nuevo. Tengo fotos de toda la serie en las calles Catedral, García Reyes, General Bulnes y San  Pablo. Las de Libertad y Cueto se cayeron a pedazos o las rayaron encima.</p>
<p>Es difícil imaginar una historia que pueda ser contada de esta manera, pues toda historia debe tener un público cautivo o al menos atento; atención de transeúnte que suele ser escasa en el arte callejero de <em>Chilito</em>. Y no basta con eso, porque las historias de la Nono! son construidas, luego seccionadas y por último revueltas en las paredes de un barrio. A su vez, cada barrio representa una serie con personajes, escenas y tramas. Entonces el público de la Nonó! debe caminar atento, pero también debe andar aguja para poder encontrar las pinturas. Una suerte de caminata coleccionista.</p>
<p>Recuerdo la del Barrio Yungay, la serie <em>Roja</em>. Giraba en torno a  una prostituta que aparecía en las esquinas o a un costado de las puertas de las casas semi derruidas, y seducía a sus clientes o les decía cosas al oído cuando pasaban junto a ella.  Luego, en otras murallas aparecía llevando de la mano a distintos hombres y también mujeres. La Nonó! solo utilizó tipografías en esta fase. Textos simples y sugerentes como <em>ven conmigo</em>, <em>quiero mostrarte algo</em>, <em>sigue mis pasos</em> o <em>ya verás</em>. Los envolvía en un globito blanco como si fueran los parlamentos de un comic.</p>
<p>Al pasar al tercer conjunto de imágenes, la cosa se ponía complicada porque las pinturas ya no estaban a la vista del peatón. Si alguien quería seguir la historia, debía adentrarse en los sitios eriazos o en las casas abandonadas del sector. Y para qué estamos con cosas, la gente común y corriente no hace eso. Simbólicamente esos espacios son designados como acopios de suciedad, violaciones, fuentes de peligro indeterminado, nidos de ratas o refugios de vagabundos. Son lugares en donde la urbanidad ha sido vencida, donde no existe memoria, como manchas oscuras o trozos de interferencia. En fin, espacios más allá de la seguridad, la vigilancia y el control civil.</p>
<p>Yo me metía cara e’ palo. Me gustaba la volá, la expectación, la espera, lo tránsfugo de la situación, la genialidad de la Nono!</p>
<p>Una vez adentro, la prostituta les mostraba a sus clientes de lo que era capaz, eso que la hacía única entre todas las demás chiquillas de la calle. Tendrían que verlo, era hermoso, tomado de las mechas.</p>
<p><a href="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/10/TK7III.jpg"></a></p>
<p>Yo andaba prendido, mi vida andaba como el pico últimamente, solo quería pasarlo bien un rato, así que bueno ¿Qué hueá? Le preparé un copete bien cabezón y se lo llevé personalmente hasta el escenario. Le hice un comentario sobre sus dibujos, algo inteligente, nada jote. Luego volví a la pega. Tan solo lancé el anzuelo, como un caballero que no tiene nada que perder.</p>
<p>Y pasaron las horas, eran como las cinco. Entonces llegaron los clientes habituales del trasnoche. Gino, el dueño del bar, tenía un sistema para hacerles cariño a los más fieles, y de paso para cuidar que no llegaran ratis o sapos: mandaba mensajes de texto avisando que esa noche habría after hour y que la entrada era gratis mostrando dicho mensaje en la entrada.</p>
<p>Me puse a servir tragos como loco. No me di cuenta cuando llegó a mi lado la Nonó! Se ofreció para ayudarme hasta que pasara la tormenta. El Shinto que es muy observador, debe haber sacado todo el fallo. Yo le hablaba al oído, ella se reía y me respondía de la misma manera. Había onda. Entonces comenzó a poner música más sensual. Yo creo que me estaba dando una mano porque justo pinchó <em>Quítatelo Todo</em> de <em>Chacho Brodas</em>, uno de mis favoritos.</p>
<p>A las siete estábamos los dos muy curados y cagados de la risa. Le dije a Gino que me iba para la casa. Me puso cara de patrón de fundo y luego en tono de broma me dio el visto bueno.</p>
<p>- ¿Y querí que sirva tragos yo hueón?</p>
<p>- No te queda ni copete pa vender, maricón, te lo tomaste todo.</p>
<p>En el taxi la Nono! me comió a besos. Cuando llegamos a mi casa no podía encontrar las malditas llaves. Estuve a punto de sacarle la ropa en el portal.</p>
<p>- No! Alguien nos puede ver. -Dijo con su última cuota de pudor.</p>
<p>Al final entramos por la ventana de una pieza de atrás. Había un loco durmiendo y no cachó nada.</p>
<p>En el pasillo la Nonó! tomó mi mano, subimos la escalera, hicimos un alto en el penúltimo escalón, forcejeamos, se dejó ver algo de ropa interior, los peinados se despeinaron, sus dientes se clavaron en mis labios y me hicieron sangrar, descubrí su cuerpo con mis manos, tropezamos, casi nos caemos y luego continuamos en dirección a mi habitación. Saqué de mi closet las luces rojas que aun no se llevaba el Shinto y puse algo de música para disimular el sonido de la pasión. En ese momento vino a mi cabeza una imagen cliché y no pude aguantar la risa. Imaginé a un espectador televisivo siguiendo con su mirada el plato de ostras, la botella vacía de champaña, la chimenea prendida y el rastro de ropa subiendo por la escalera, sin dejar de mencionar el sonido del saxofón erótico.</p>
<p>- ¿Y cual es el chiste?</p>
<p>- Nada baby, sigamos en lo que estábamos.</p>
<p>Ella llevaba la batuta. Sabía como desabotonar, sacar cinturones, calcetines y zapatillas en tiempo record sin desperdiciar ni una sola gota de estilo. Al fin y al cabo ella era la artista. Y el resto forma parte de mi vida privada. Como toda la gente con sentido común, le rindo un mínimo tributo a la intimidad.</p>
<p>Lo gracioso (desde una extraña revisión del humor negro) fue que esa noche de relajo terminaría convirtiéndose en mi coartada ante la policía. Muy pronto mi vida se iba a cruzar con la de tipos muy malos. Después supe que a la misma hora en que descargaba mi estrés y me olvidaba del mundo, encontraban el cadáver de Nod en una calle del Bella. Lo habían hecho pebre.</p>
<p><em>Continuará&#8230;</em></p>
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		<title>Los arcanos</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 20:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mundomonda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Toy Killah]]></category>

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		<description><![CDATA[El autor de esta historia ha desaparecido, aparentemente producto de esta misma aventura. Bronce, si nos estás leyendo, esperamos que te encuentres a salvo.
Texto y fotos por Bronce Romano

En el sur de Santiago existen muchas villas que nacieron como resultado de la erradicación de campamentos extremadamente pobres. Algunas pertenecen al período que comprende los últimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>El autor de esta historia ha desaparecido, aparentemente producto de esta misma aventura. Bronce, si nos estás leyendo, esperamos que te encuentres a salvo.</h3>
<p class="MsoNormal" style="text-align: right;"><strong><em>Texto y fotos por </em><em><a href="http://santiagodebronce.blogspot.com/">Bronce Romano</a></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><img class="alignnone aligncenter" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/TK6I.JPG" alt="" /></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">En el sur de Santiago existen muchas villas que nacieron como resultado de la erradicación de campamentos extremadamente pobres. Algunas pertenecen al período que comprende los últimos años de la dictadura de Pinochet, pero la mayoría surgió durante los primeros años de la democracia. Una de estas últimas se llama Conquista del Morro, ubicada en la comuna del El Bosque. Aunque la condición socio económica de todo ese sector es más o menos similar (existen los mismos problemas y necesidades) las identidades territoriales son muy marcadas, por lo que no es lo mismo haber nacido en una villa o en otra. Los habitantes de la Conquista siempre fueron estigmatizados por sus vecinos ya que su villa se encontraba cercada por un gigantesco muro perimetral. Era literalmente un gueto y nadie ingresaba allí si no era residente, entonces todos se conocían e identificaban inmediatamente a los que venían desde afuera. La villa fue construida sin colectores de agua subterráneos, por eso se inundaba en invierno durante los meses de lluvia y también en verano cuando los niños y jóvenes abrían los grifos por el calor que se hacía insoportable. Por esa razón sus habitantes debían convivir todo el año con el barro, y por eso eran llamados “los guarenes” dentro de la comuna. Como suele suceder cuando un grupo humano es discriminado, lo que gatilla un estigma suele ser resignificado por quienes lo padecen como mecanismo de defensa, entonces lo que en principio se supone una vergüenza (ser un guarén) luego se convierte en razón de orgullo. Así muchos jóvenes de la villa crecieron y forjaron su identidad aludiendo simbólicamente a los ratones y sus cualidades. </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">A mediados de los años 90 el fenómeno de las barras bravas de fútbol cobró mucha fuerza en este lugar y se formaron varios grupos o “piños”, la gran mayoría fanáticos de Colo-Colo, algunos con mucha influencia en la Garra Blanca como “Los Colalarga”, “Los Venenos”, “Albo Guarenes” y “Los Plaga”. Todos los postes del alumbrado público fueron pintados de blanco y negro como signo de control territorial. Lo mismo sucedió con el muro perimetral de la villa en donde se pintaron varios murales de barra brava. Rostros de caciques guerreros enfurecidos, espadas, pistolas, tipografías góticas y del tipo Old English marcaban la tónica de aquellas producciones. En ese tiempo hizo su primera aparición en el barrio la pasta base, causando un impacto nunca antes visto, sin precedentes, algo que jamás habían experimentado los volados o los adeptos al vino. Ese algo se llamaba “angustia” y fue la responsable de todas las tragedias y de que los niños comenzaran a robarle a su prójimo, a matar por un par de monedas. Cuando la droga se mezcló con algunos de estos “piños” entonces nacieron verdaderas pandillas, es decir organizaciones que se hacían respetar mediante el uso de la violencia, al mismo tiempo que captaban recursos del tráfico u otras actividades ilícitas. Por ese entonces se puso de moda el hip-hop y unos pocos jóvenes que antes pintaban para representar el nombre de sus “piños” comenzaron a hacer graffiti y a alejarse de la estética futbolera, sentando así las bases del <span> </span>movimiento en la zona sur. Si bien los murales de graffiti y los de las barras brava podían parecer muy similares para un ojo inexperto, para quienes utilizaban las paredes como medio de comunicación la diferencia era evidente: así como el graffiti pone el énfasis en el estilo original y en ganar fama, los murales de los “piños” no están hechos para verse bonitos, sino para marcar el territorio y avisar donde uno se está metiendo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX"><span> </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Andrés López también conocido como “Ígneo” fue uno de los pioneros en su barrio, y junto a un grupo de amigos formó una conocida crew de graffiti llamada PDR o Portadores De Rabia. Si bien el ser barra brava no era el móvil de sus vidas, en sus corazones siempre se sintieron unos guarenes. </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><img class="alignright alignnone" style="float: right;" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/grana.jpg" alt="" />Nos juntamos en un café a dos cuadras de mi casa y volví a contarle todo, esta vez sin omitir los detalles. Todo lo que recordaba de la noche anterior y lo que sucedió durante la mañana. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Me miró fijamente durante unos segundos, escudriñando, como buscando algún indicio. Entonces dijo </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">– Traje mis cartas, vamos a ver que dicen.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Shinto veía el Tarot. Tenía un mazo súper viejo y sus cartas estaban gastadas de tanto uso. En algún momento deben haber estado impresos en ellas los símbolos y personajes de los arcanos, pero yo solo veía manchas. Más que leerlas, Shinto las escuchaba, las cartas le hablaban. No era una interpretación lo que entonces sucedía, sino una transferencia de información, un sentimiento. Harta gente lo visitaba y le pedía ese favor y el nunca cobró por hacerlo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Gracias hueón, la dura, pero no tengo ganas ahora loco ¡Estoy pal pico! </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Pidamos té. Tienes que tranquilizarte para que puedas recordar lo que pasó. Por mientras puedes barajar. Lo peor que puede pasar es que no nos digan nada. Y como sabes, en una de esas se nos aclara la película. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Pero y si dicen que… que hice algo penca, que fui responsable de algún accidente o peor ¡Que cometí un crimen!</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Entonces te pones a trabajar en una coartada y te vas de la ciudad</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Me estai agarrando pal hueveo? </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Creo saber lo que pasó, es un presentimiento y quiero comprobarlo. Así que pregunta algo y elige tres cartas de una vez.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Y eso hice. La pregunta era obvia: ¿Qué pasó con Claudia? Las cartas que saqué fueron El Colgado, La Emperatriz y La Torre en ese orden. Shinto abrió sus ojos con expresión de asombro. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Claudia no está bien, pero está viva, incluso más viva que muchos de los que andan caminando por ahí en la calle. Tú estás en peligro, te estás involucrando en asuntos que no te incumben. Debemos actuar rápido. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Y qué significa eso?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Puede significar muchas cosas, las cartas no entregan respuestas concretas, solo perfilan una situación en marcos generales. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Y qué hago ahora?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Tenemos que ir a tu casa. Allí están las respuestas. Personalmente quiero ver ese jugo que tomaste, voy a examinarlo. También le voy a echar un ojo a la bolsa de basura con la ropa ensangrentada. Creo saber por donde va la cosa. Tenemos que resolver este misterio antes de entrar a la pega. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Y qué hay de Javier? ¿Qué tiene que ver el con todo esto? </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Esa es otra pregunta. No hay tiempo ahora, luego nos ocuparemos de eso. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Caminamos en dirección a mi casa. Quise detenerme en un quiosco para comprar una cajetilla de cigarros pero Shinto me lo impidió. Me ordenó que acelerara el paso. A medida que nos acercábamos mi preocupación iba en aumento, comencé a ponerme ansioso y a dudar de los consejos mágicos de mi amigo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Sabes Shitno, agradezco mucho tu ayuda pero creo que lo mejor ahora es ir a buscar a Claudia. Fuimos al Parque Pucará y tal vez allí haya algún rastro de…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¡Te digo que no hay tiempo hueón! ¡Tú me llamaste para que te ayudara! ¡Hazte cargo de tus acciones! </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Nunca lo había escuchado hablar en ese tono. Me dejó perplejo y simplemente obedecí. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Una vez que llegamos, Shinto fue directamente a revisar el tacho de la basura, mientras, me dirigí a la cocina a buscar el jarro con restos de jugo. En ese momento escuché un ruido que venía desde el segundo piso. Parecía un gemido o un lamento. Subí lo más rápido que pude. El sonido venía desde mi habitación. Abrí la puerta y casi me muero del susto al verla. ¡Era Claudia Téllez! Estaba acostada en mi cama, desnuda, viva pero en pésimas condiciones. Tenía los ojos desorbitados, su piel tenía una tonalidad azulada, sudaba frío y tenía mucha fiebre. Grité pidiendo ayuda. Shinto me ayudó a vestirla y luego llamó a un taxi. Entre esa llamada y el bocinazo que anunciaba su llegada deben haber pasado unos cinco minutos que me parecieron una eternidad. Llevé a Claudia a la sala de urgencias del Hospital Salvador, Shinto se quedó en mi casa para seguir atando cabos sueltos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX"><img class="alignleft alignnone" style="float: left;" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/TK6II.jpg" alt="" />En un principio los PDR solo registraban tags, bombas y producciones en su villa y en los alrededores. Luego se fueron aventurando un poco más hacia el norte hasta dominar Gran Avenida a la altura de Departamental. Pero aun así su área de acción seguía circunscrita a la zona sur. El resto de la ciudad era una incógnita para ellos, ya que ninguno tenía excusas para viajar hacia el centro. Con el paso de los años, los integrantes de esta crew comenzaron a adquirir responsabilidades, algunos se convirtieron en padres, otros ingresaron de lleno en el mundo laboral y unos pocos tuvieron el privilegio de seguir estudiando. Ígneo obtuvo un crédito del estado y así pudo matricularse en la Universidad Técnica Metropolitana en la carrera de diseño gráfico. Solo entonces comenzó a circular por Providencia y Recoleta, a tomar el metro en estación Baquedano y a frecuentar los bares de Pío Nono. Caminando por barrio Bellavista y Patronato descubrió un mundo totalmente nuevo en lo que a graffiti se refiere. Otros estilos, otras letras, colores vistosos, figuras abstractas y personajes extravagantes. Muchos de esos dibujos ni siquiera estaban hechos con pintura spray, sino con pincel, rodillo y brocha. “¿Qué es esto?” Se preguntó Ígneo al verlos por primera vez &#8211; ¿Son murales o son graffitis? Pero no había tiempo para detenerse en preguntas necias. Tan pronto descubrió que muchos escritores ganaban fama pintando en murallas así de vistosas, el también quiso hacerse parte en la batalla y reclamar para si una tajada del pastel. </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">En un par de meses lo consiguió. Su osadía y currículum callejero lo posicionaron rápidamente como uno de los graffiteros con mayor presencia en el barrio. Dejó impreso su tag en cuanta superficie encontró, hizo bombas en todas las cortinas metálicas y realizó un par de producciones monumentales en la rivera del río Mapocho que era imposible no ver para cualquier transeúnte que atravesara la costanera. </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Cuando por fin se sintió satisfecho, Ígneo reunió a sus amigos para celebrar el nuevo reinado de los PDR en Bellavista. Asistieron a una tocata en Chucre Manzur, allí bebieron alcohol y fumaron marihuana hasta decir basta. A eso de las cinco de la mañana caminaron en dirección a la Alameda para tomar la micro de vuelta a casa. Iban haciendo big box e improvisando rimas cuando de pronto uno de los graffiteros puso la voz de alarma “¡Cabros miren! ¡Ese hueón nos está tapando! ¡Vamos a pegarle! “</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Unos veinte metros más adelante se encontraba un joven pintando un fondo justo encima de unas letras de los PDR. Al verlo Ígneo creyó reconocerlo, se trataba de un compañero de carrera cuyo nombre era Maximiliano Edwards. No tenía idea de que pintara en las calles. Se apresuró a detener a sus amigos que se alistaban a darle una paliza y entonces les dijo “Esperen cabros, yo conozco a ese loco. Es un cuico cuilao. Déjenmelo a mí, después me lo voy a servir.”</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><img class="alignright alignnone" style="float: right;" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/TK6III.jpg" alt="" />Estaba repleto de gente, la mayoría mujeres con sus bebes tosiendo y llorando. Aun así Claudia fue ingresada al instante. Tuve que salir de la sala pues el olor a hospital me descompone. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">No entendía nada ¿En que momento nos separamos? ¿Donde estuvo? ¿Y por qué volvió a aparecer luego en mi cama moribunda?<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En eso me llamó el Shitno.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Bronce ¿Cómo está ella?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- La están atendiendo y va a quedar hospitalizada hasta que se recupere. Shinto tengo que darte las gracias. Si no hubiera sido por ti…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Después me das las gracias. Ahora tienes que venir a trabajar, no te desmorones, hay mucho que hacer aquí. Después tenemos que ver como reconstruir el lapsus que olvidaste. Lo que pasó es grave, ella podría haber muerto y para un juez tú habrías sido el responsable. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Si, ahora voy para allá.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Y te tengo una sorpresa ¿Sabes lo que encontré en la bolsa?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Mi ropa y las sábanas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Si pero adivina qué. Estaban limpias, botaste ropa limpia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Qué? ¡Eso es imposible!</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Y el jugo parece que está hecho con hongos, con algún tipo de <em>psilocybe</em>. La mezcla está potentísima, peligrosa diría yo. Es muy posible que al despertar aun estuvieras drogado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><em>continuará&#8230;</em></p>
<p class="MsoNormal">
<h3><span style="font-weight: normal;">T</span>odos los capítulos de &#8220;<a href="http://www.mondadientes.cl/category/mondadientes/toy-killah/"><span style="color: #000000; text-decoration: none;">Toy Killah</span></a>&#8220;</h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/la-escena/">1. La escena</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/after-hour/">2. After Hour</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/el-agua-busca-su-curso/">3. El agua busca su curso</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/todo-movido/">4. Todo movido</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/de-viaje/">5. De Viaje</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/los-arcanos/">6. Los arcanos</a></h3>
<p class="MsoNormal">
]]></content:encoded>
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		<title>De viaje</title>
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		<pubDate>Sat, 30 May 2009 15:49:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mundomonda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Toy Killah]]></category>

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		<description><![CDATA[Una serie de muertes violentas rodea la escena grafitera de la capital, Bronce ya no puede dormir tranquilo, su vida  está enrarecida por la desaparición de su amigo y la aparición de su ex con sus malos habitos, todo en el 5° capítulo de &#8220;Toy Killah&#8220;

Llegué a casa a eso de las 10. Al entrar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Una serie de muertes violentas rodea la escena grafitera de la capital, Bronce ya no puede dormir tranquilo, su vida  está enrarecida por la desaparición de su amigo y la aparición de su ex con sus malos habitos, todo en el 5° capítulo de &#8220;<a href="http://www.mondadientes.cl/category/mondadientes/toy-killah/">Toy Killah</a>&#8220;</h3>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><img class="alignnone aligncenter" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/TK5_1.jpg" alt="" /></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Llegué a casa a eso de las 10. Al entrar pude comprobar que Claudia conservaba los mismos hábitos. La encontré dormida en el sillón del living y junto a ella estaban desparramadas las evidencias de su antiguo vicio: la jeringa y el frasquito de ketamina. Pensé que la había dejado, pero no. La ketamina es una droga de moda entre los electrónicos y los cuicos reventados. Es una anestesia para animales y es como la versión barata de la heroína, aunque sus efectos son muy distintos. Es más que nada sentir el placer tránsfugo de pincharse la vena. Es tan tóxica como la pasta, pero posee una connotación de alto vuelo, un estilo rockstar. El ex novio de Claudia consumía esa mierda y por eso era tan piante. Varias veces Claudia me llamó drogada, a veces a las tres de la mañana, llorando porque le habían sacado la cresta. Después cuando iba a su departamento para ayudarla me gritaba desde la ventana y me decía que me fuera. En una ocasión me tiró un vaso de whisky y me cortó la ceja. Ese fue el fin, hasta ahora. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Le saqué las zapatillas y la arropé para que no pescara un resfrío. Fui a la cocina a calentar algo de comida china que sobró del día anterior. Abrí el refri. Mi huésped yonki había preparado jugo de pomelo, me serví un vaso. Subí a mi pieza y empecé a pedir información a mis contactos sobre el paradero del Abad. Nadie sabía nada. Su hermano chico seguía siendo el último en verlo con vida. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Desde hacía un tiempo ya no usaba mis lentes ópticos, no por vanidad sino por la profunda crisis económica que se había dejado caer en mi hogar: No tenía el dinero suficiente para comprar unos nuevos. Por esa razón no soportaba mucho tiempo mirando el monitor del computador, me dolía la cabeza. Reclinado en la silla con ruedas me impulsé y me alejé del escritorio. Algo extraño pasó: El impulso fue desmedido y la silla me llevó muy lejos. Lo curioso era que mi pieza no medía más de dos metros de ancho. Era absurdo y yo estaba conciente de eso. Me dio un ataque de risa. La silla seguía girando. De pronto me encontraba de pie en el baño mirándome frente al espejo. No reconocía mi rostro, era como si fuera otra persona. Luego de un instante me encontraba en el patio junto al naranjo. Todo sucedía en escenas, como en una película, sin cámara continua. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El naranjo era un árbol muy viejo, ya estaba cuando arrendamos la casa. Me pareció realmente hermoso, sus hojas de un verde oscuro parecían muy firmes y saludables. Una fila de hormigas subía y otra bajaba por su tronco y se tocaban con sus antenas al encontrarse. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span>- Nunca he probado tus naranjas amigo, cuando me duela la garganta lo haré – Dije en voz alta. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Deberías hacer jugo Bronce. Los cítricos ayudan en el viaje. Pero mejores son los pomelos –Respondió Claudia. Estaba detrás de mí y llevaba una frazada que cubría su cabeza y el resto de su cuerpo. Un destello violeta fosforescente delineaba los contornos de sus ojos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Te pareces a la Virgen.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Eso es lo que soy.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Qué tenía el jugo que saqué del refri? Me siento muy dopado, pero bien. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Ese menjunge es una receta familiar. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Puta que eres cuática Claudia, no has aprendido nada de …</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¡Shhhhhhhhhh! ¡A callar! Levántate porque vamos a caminar <em>pedacito de cobre</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿A esta hora? ¿Y a donde quieres ir?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Al parque ¿Dónde más? ¡Poh, poh, poh! – Comenzó a molestarme imitando los movimientos y sonidos de una gallina. La pantomima fue ejecutada con perfección, casi parecía que iba a poner un huevo. Era una escena muy graciosa y ridícula, aunque no por eso Claudia dejaba de verse sexy. La seguí en su juego. No debería haberlo hecho, pero como dice Shinto “el debería no existe, es el artilugio lingüístico mediante el cual vislumbramos el pasado intentando manipular los acontecimientos”. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX"><img class="alignleft alignnone" style="float: left;" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/TK5_2.JPG" alt="" />No solo está la escena consolidada, que cuenta con apoyo del estado, de universidades, alcaldías y otras instituciones, lujosas galerías del sector oriente o salas de exposiciones en el primer piso de edificios corporativos. Existe también una escena que sobrevive bajo tierra, amparada fundamentalmente en la autogestión. Dentro de ella se desenvuelve un círculo heterogéneo de jóvenes artistas. Están aquellos que coquetean con el orden imperante esperando algún día ganarse el Fondart o el Altazor. Otros en cambio prefieren ir un paso más allá, siempre rupturistas, insolentes y sarcásticos, buscan la vanguardia en publicaciones extranjeras y en los flickrs de algún polaco o tailandés desconocido al cual se le pueda copiar sin ser descubierto. Son los que quieren vivir una temporada en Europa y miran en menos la inocencia provinciana de esta larga y estrecha franja de tierra. Por último están los que reactualizan el folclore y se inspiran en la creación popular del Chile profundo, son investigadores, observadores y recolectores como lo era Víctor o la Violeta. En ellos se conjuga el discurso social, el proyecto político y la imaginación. Un centro cultural que agrupaba a varios de este último tipo era la ocupa de Av. España 505, el cual se preparaba para abrir sus puertas al barrio con una muestra de graffiti realizada en los muros interiores de la enorme casa. Ese día viernes por la noche los escritores de graffiti estaban retocando y agregando detalles en el segundo piso. El volumen del rap<span> </span>que animaba la sesión era muy alto, por eso no escucharon cuando la pareja de sombras ingresó tranquilamente por la puerta principal. Ella esperó apoyada en el portal, fumando mentolado vio con desgano como su compañero escondía el artefacto explosivo en el fondo del pasillo. Con esa bomba casera se hizo presente en la exposición una obra titulada “tha toy killa” <span> </span>que una hora después derramó en las paredes la sangre y las vísceras de cinco personas.<span> </span></span></em></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Desperté en mi cama, boca arriba. Los rayos de sol que entraban por mi ventana me indicaron que era pasado el medio día. <span> </span>No tenía dolor de cabeza ni rastros de una resaca, pero me sentía profundamente cansado y sin energía, no podía ni levantar el cuello. Recordé salir con Claudia la noche anterior e ir a caminar al parque Pucará. Aquel parque se encuentra cerrado durantes las noches pero yo conocía una manera de entrar utilizando como apoyo la pandereta de una casa aledaña. Antes de entrar nos besamos, en un tramo de la calle donde los árboles tapan los focos y la oscuridad es total. Recordé ir mirando al suelo para no pisar algún caracol, y que Claudia<span> </span>sacaba unas<span> </span>flores blancas y alargadas para sorber su néctar. Mi defecto de la visión desapareció, o eso imaginé. Pude distinguir los pájaros durmiendo en sus escondites de altura, a los gatos escabulléndose sobre los techos y las cucarachas hurgando entre las baldosas. Pero ahí acababan mis recuerdos. No sabía que pasó luego ni como había llegado a mi casa. Miré hacia la izquierda buscando mi celular sobre el velador. Al tomarlo vi mi mano manchada con sangre. Sentí pánico. Me incorporé de inmediato. Todo mi torso estaba manchado y las sábanas también. </span></p>
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<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Las reacciones no se hicieron esperar. El clima social estaba bastante convulsionado y las autoridades no estaban dispuestas a ceder terreno al caos y la incertidumbre. Por ese entonces los medios de comunicación se empeñaban en levantar una atmósfera de temor en la ciudadanía fomentando en sus líneas editoriales crónicas dedicadas a una delincuencia supuestamente fuera de control, bombazos en sucursales bancarias o McDonalds ligados a la reactivación de células anarquistas o antisistémicas, el lumpen vandálico infiltrado en las protestas estudiantiles o la toma de terrenos en predios de la Araucanía. Desde el fin de la dictadura que el graffiti no era considerado un problema grave; incluso existía una creciente tolerancia y aceptación institucional hacia las manifestaciones del arte callejero. Pero eso no iba a seguir así por mucho tiempo. El fatal incidente en Av. España, el secuestro de Maximiliano Edwards y la muerte de dos jóvenes graffiteros en las inmediaciones del metro fueron razones más que suficientes para activar procedimientos de inteligencia al interior de la policía de investigaciones, pues lo que en un principio <span> </span>fueron casos aislados ahora parecían peligrosamente conectados. </span></em></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">¡Conchesumadre! ¿Qué mierda pasó aquí? – Fueron mis primeros pensamientos después del impacto. Claudia no estaba en mi habitación, ni tampoco estaba en las demás habitaciones de la casa. Tampoco se encontraban los otros arrendatarios por lo que aun tenía tiempo para solucionar lo ocurrido sin que alguien <img class="alignright alignnone" style="float: right;" src="http://www.mondadientes.cl/wp-content/uploads/2009/TK5_3.JPG" alt="" />se enterase, fuera lo que fuera. A veces, en situaciones de extremo strees (como aquella) afloraba en mí un mecanismo de defensa lógico que anulaba toda sensibilidad o pensamiento que obstaculizara tomar decisiones ejecutivas. Lo primero que hice fue limpiar el desastre en mi cama. Boté las sábanas a la basura y todo lo que no se pudiera recuperar. Después trapeé el piso y busqué otras manchas en la casa pero parecía que el único lugar donde se había derramado sangre era en mi pieza, lo cual era muy raro. Una vez en la ducha me calmé un poco e intenté reconstruir los hechos de la noche anterior. Sentí miedo porque la pregunta principal no era qué, sino de quien era toda esa sangre. Todo parecía sacado de una novela de Norman Mailer. Necesitaba contárselo a alguien que no me juzgara, alguien que me ayudara. <span> </span></span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Salí en busca de un teléfono público y llamé a Shinto. Mientras esperaba a que contestara vi en el titular de un diario una pequeña reseña sobre la desaparición de Nod. Todo iba de mal en peor, igual que el invierno. </span></p>
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<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Los movimientos, las modas y las tendencias fluyen como un torrente que se derrama en el mundo gracias a los medios de comunicación masivos como son el cine, la televisión, la prensa escrita y por sobre todo Internet. Es así como la globalización se materializa, primero incrustándose en las clases medias y luego expandiéndose al resto de los estratos sociales. Pero no siempre sucede así, de manera anónima y generalizada. En ocasiones existen personajes reales, con nombres y apellidos que se encargan, tal vez sin proponérselo, de difundir conocimientos trasatlánticos o intercontinentales. Son portadores de cultura y por eso al viajar van dejando pistas, rumores de lo que sucede, lo que se dice, se usa, hace, come, fuma y escucha en los distintos epicentros del imperio. Suele ser el caso de lo hijos de exiliados políticos en Latinoamérica. Individuos que nacieron y crecieron en países europeos y luego (algunos) retornaron junto a sus padres una vez que las dictaduras ya habían retrocedido.<span> </span>Era el caso de Marco Almeyda, también conocido como Shinto. Vivió hasta los catorce años en Austria y llegó a Chile el 92. Nunca supo adaptarse nuestra idiosincrasia sexualmente perturbada. – Cuando recorrí la Alameda por primera vez, una de las cosas que más me llamó la atención fue la enorme cantidad de penes dibujados en las paredes. Algún trauma tienen los chilenos con el pico –Le comentó una vez a Paloma, su novia de la escuela. <span> </span></span></em></p>
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<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Siempre fue un adelantado en lo que a estética se trataba y también era uno de los mejores dj en Santiago, un especie de Ricardo Villalobos de bajo perfil. Sin embargo nunca se sintió muy cómodo en el circuito local ya que en Chile, a diferencia del lugar en el cual Shinto nació, la música electrónica es signo de distinción, por lo tanto es un capital dominado por la clase alta, o en palabras simples “es gusto de cuicos”. Para Shinto la electrónica no era una moda sino un estilo de vida, parte de su identidad y su cultura. </span></em></p>
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<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Fue un marginal mientras estudió en la Universidad de Chile pues mientras todos escuchaban a los Fiscales Ad Hok, Mauricio Redolés y Sol y Lluvia o hablaban de Bororo y Benmayor, Shinto vivía en otra dimensión. Lo suyo eran las máquinas, el tecno, el animismo digital, el wabi japonés o como el llamaba “la belleza de lo imperfecto”, Alfredo Jaar, Hundertwasser, Alva Noto, los jardines de luces artificiales y cosas por el estilo. Por eso pasó a ser uno de los freaks que pululaban por los pastos de Juan Gómez Millas. La mayoría de las veces estaba solo, ensimismado y aparte, en algún lugar <span> </span>al otro lado de sus audífonos. </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿La llamaste?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Fue lo primero que hice.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Y?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Su celular está apagado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Suena como algo grave. La perdiste y no sabes de donde salió la sangre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Lo sé Shinto, no tienes que recordármelo, estoy al borde del colapso. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Conoces a sus amigos? ¿Sabes en que otro lugar podría estar?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Si se fue a mi casa es porque no tenía otro lugar a donde ir. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- O tal vez era una excusa para volver a estar contigo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- No se que pensar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Y su ex? ¿Sabes donde vive?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Si pero… espera.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Qué pasa?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Me estoy acordando de algo. ¡Creo que anoche vimos a Javier! ¡Estuvimos con el! ¿Pero como es eso posible? </span></p>
<p><span lang="ES-MX">- Calma, calma. Eso es lo que vamos a hacer ahora. Vamos a escarbar en tu cabeza y vamos a ordenar los acontecimientos, como las escenas de un guión. Yo te voy a ayudar. </span></p>
<p><em>continuará&#8230;</em></p>
<h3><span style="font-weight: normal;">T</span>odos los capítulos de &#8220;<a href="http://www.mondadientes.cl/category/mondadientes/toy-killah/"><span style="color: #000000; text-decoration: none;">Toy Killah</span></a>&#8220;</h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/la-escena/">1. La escena</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/after-hour/">2. After Hour</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/el-agua-busca-su-curso/">3. El agua busca su curso</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/todo-movido/">4. Todo movido</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/de-viaje/">5. De Viaje</a></h3>
<h3><a href="http://www.mondadientes.cl/los-arcanos/">6. Los arcanos</a></h3>
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