looser3

Por Sebastián b. López

Ilustración de Judeh Samir El Alam López

¡¡¡La pega es una estafa!!!… llegas por primera vez y observas a todos los jefes pomposos y elegantes, pero después de una hora los demás giles se ponen a oler sus pedos como si fueran rosas.

Mi piso está lleno de especímenes curiosos que hacen parecer las crisis faranduleras un canapé al lado de lo que les voy a contar.

¡¡¡Hay de todo!!! Frente a mi cubículo está Gonzalo: alto, de pelo corto, musculoso, con lentes de colores y potito bien para’o. Porque va tres veces a la semana al “gym” a tirarse a una minita del piso de abajo. El tipejo se cree bacán, pero la mina lo caga y el hijo no es de él.

Un poco más atrás y mirando hacia una ventana hay una hermosura que está de miedo. Viene todos los días con una mini y yo ni huevón pa’ no botar a cada rato los papeles al piso. La galla se llama Antonella… muy rica y tiráble. Inepta y todo, sigue trabajando en este lugar porque parece que le presta el culo al jefe.

Hay otro huevón que es un poco más normal, como yo, omitiendo lo looser: calvo, chico y picante… igual a mí. Se llama Ricardo, es muy bajo también, pero salva al departamento en el que estoy trabajando: la Dirección General. Salió con máxima distinción de ingeniería, por lo que me dijeron, sin tener que tirarse o mamárselo a alguien.

También está Sole, Andrés y Tamara. Son lo tres más jóvenes, con cargos pequeños. Pero son muy awe’onados (en el buen sentido, claro). Son muy buenos amigos, el problema es que él es gay, Sole lesbiana, y la Tamara homofóbica. Entonces, su relación fluye entre el amor y el odio, aunque nadie descarta que se afilen entre los tres.

Mi jefe (ya les conté) es un weón ganador, de esos que tienen la media casa de tres pisos, piscina, una mujer rica, dos hijos y una secretaria que le calienta el almuerzo, con el potito bien durito y la dentadura perfecta. Vale decir, es un exitoso de mierda que se tira a puras minas potablemente abiertas… todo lo que yo no soy, y nunca seré. Tendría que nacer de nuevo o bien hacer mucha plata que es como lo mismo… para el mismo resultado… minas ricas: “¡hola!” y a darles con todo… incluso a ella… Constanza.

¡¡¡Huy, pero sí es hermosa!!! ¡¡Sí hasta cuando deja la cagá en la pega lo hace bien!! Hoy converse con ella, fue lo más bacán del día, me dijo:
- Hola… acuérdate de redactarme el oficio – me mojé entero. ¡Hasta mi pequeño compañero, allá abajo, tuvo que apretarse la jeta pa’ no manifestarse!

Su pelo se mueve armoniosamente al ritmo de sus pechos, mientras camina moviendo ese trasero que te lleva directo a la gloria. No me la puedo sacar de la cabeza, tengo que hablarle y eso lo haré mañana… ¡¡¡Sí mañana. Sí que sí!!!.

Sábado 22 de Febrero de 2009, 14.00 hrs., recién despertando!!!!

El trago y la noche, el cigarro y el baile son la simbiosis perfecta para destruir a cualquiera pelmazo y mandarlo de hocico a la tasa del baño llena de mierda y olor a pichi de cualquier pub del centro de la ciudad. Y la verdad eso es parte de lo que recuerdo.
Mi cabeza parecía partida en dos cuando abrí los ojos. El olor a cigarro estaba impregnado en la almohada, la boca seca, sopeado de pies a cabeza. Y con una erección que me obligó a acomodar mi compañero a mano.
Esta fue mi primera salida y ¡puta madre que la pase bien!, todo comenzó ayer en la tarde.
Desde el miércoles en adelante la oficina fue un caos. Estaban postulando a un concurso público y todo el mundo con su cabeza metida en el computador o en sus oficinas redactando escritos, mientras la calefacción recorría cada espacio del piso. Yo con la Bip! en mano, paseándome entre El Golf y Universidad de Chile, cargando mil carpetas y sobrecitos que era necesario ir a dejar a los gerentes de la empresa, con la cara llena de risa mientras bajo el brazo “alan” se apoderaba de mi camisa, creando una gotera de culto bajo la axila. No tan sólo por su tamaño, sino por el olor a cebolla que no me dejó en paz durante todo el día
Ricardo estuvo todo la jornada frente al computador, sacando cálculos que en mi puta vida podré siquiera entender. Gonzalo, con su sonrisita de galán, pasó la mañana entera punteándose a Antonella mientras le hacía cosquillas por la espalda, como si fuera “casualidad”. ¡Puta el weon bueno pa’ sacar la vuelta! Conversa todo el día, se jotea a las minitas más ricas del piso, pero como el jefe le tiene buena, el weón se tira las bolas todo el rato… ¡ con las dos manos!
Constanza estuvo de entrada y salida toda la mañana. “Voy al sexto piso a regulación, a finanzas en el tercero o a gerencia en el trece”. Pero a ella se le perdona todo, porque las gotas que corrían entre sus melones eran tan sexys, que se las hubiera secado con la lengua.
La tarde la pasé con Tamara, Andrés y la Sole. El trío más freak. No pararon de hablar de sexo. Las primeras veces, las poses, tríos, orgías, por delante y por detrás. Hasta que comenzó el interrogatorio.
Yo estaba fijo mirando entre los lápices hacia el escritorio de la Antonella, vestida con un pantalón de tela ajustado y metido en poto. Una blusa blanca que le traslucía su dorada piel y esos melones que me gustarían chupar hasta que les saliera leche. No podría dejar de juntar las piernas apretando al chiquitín, mientras pensaba como sería tirármela en el baño.

-    ¡Así que te gusta la Antonella! – dijo Andrés interrumpiendo la concentración. ¡Puta que me costó pensar en una respuesta si sólo tenía en la cabeza tetas dando vueltas!
-    Eemmm… ¡no! ¿cómo me va a gustar si no la conozco? -  fue lo primero que se me vino a la mente tras un silencio incómodo.
-    ¡Ya , deja de molestarlo! – dijo Tamara interviniendo nuestra conversación.
-    ¡No le hagas caso al Andy! – agregó Sole – ¿cómo te has sentido esta primera semana? – preguntó.
-    Bien, no es tanta pega como parece – la voz me trastabillaba por el susto.
-    Oye y ¿dónde vives? – preguntó Tamara.
-    En Macul.
-    ¿Sólo o con alguna minita? – preguntó incisivamente Andrés de nuevo.
-    ¡No… vivo sol…! – debió haber sido una luz divina, que por dos o tres segundo me quitó lo aweona’o, interrumpiendo lo que iba a decir. Acaso le iba a decir: “vivo con mi mamá todavía, nunca he tenido una polola y todavía me masturbo todas la noches – ¡Vivo sol… solo con mi novia!
-    Sólo con tu novia…. Mmmm…. ¿Y cómo se llama? – preguntó Tamara, acomodándose en la silla e inclinándose en mi dirección.
“Inventa un nombre” fue lo primero que pensé. Piensa en cuantas mujeres conoces, enuméralas: Mamá…. Heee…. Mamá….Mónica… (que es mi mamá).
-    Hee…. ¡Se llama Mónica! – dije al fin con inseguridad. ¡Puta si seré weón!.
-    ¿Y se conocen hace mucho tiempo? – volvió a preguntar.
-    Mmm. Si hace un par de años, como dos y medio la verdad – si supieran que me viene cagando la vida desde que tenía diez años, cuando me puso esos frenillos con los que parecía parachoques de auto.
-    ¡Qué lindo! – dijo Andrés, tirando su poto perfecto para atrás y llevando tan mariconamente su mano sobre su mentón.
-    ¡Oye lindo! – dijo el weón, o mejor dicho la weona de Andrés, con un tono tan agudamente maricón – ¿qué tienes que hacer ésta noche? – preguntó mientras yo me cagaba de miedo apretando el culo porque ¿quién sabe que maraco anda por ahí queriendo conocer rajas nuevas?
-    Mmm… nada la verdad – le respondí cagado de miedo de la próxima pregunta que me podrían hacer.
-    Hoy vamos a salir los tres junto con el Gonzalo y la Antonella – dijo Sole desviándome la atención.
-    Queremos ir a un pub, así nos podríamos conocer mejor – agregó Tamara – ¡¡oye podrías llevar a la Mónica y algunos amigos!!
-    Sería un agrado – mientras respondía no podía creer en el lío en que me metí -. Tengo que ir con polola y amigos que con cue’a tengo… ¡puta madre si seré weón!

Apenas terminó la pega me escabullí, prometiendo llegar al pub a la hora acordada, mientras sacaba del bolsillo el celular y llamaba al Jóse.
-    ¡¡¡Oye weón tienes que salvarme la vida!!! -le dije cuando contestó, sin detenerme a saludar – ¡tení que conseguirme una polola que se llame Mónica pa’ hoy día en la noche, mira que es mi primera salida de trabajo!… ¡y vo’ weón me tení que acompañar!

Eran las 00:14 caminando por las veredas del barrio Bellas Artes, mientras juntaba las piernas para no mearme de miedo, porque tenía un gay delante mío y un par de lesbianas, más calientes que una plancha, agarrando en la esquina. Se corrían mano sin dejar nada a la imaginación. Una llevaba el jeans metido en el culo y le metía la mano por el colales fucsia que asomaba bajo la mini a la otra.

El Jóse caminaba junto a mí. A su lado estaba la mina de turno, Sofía parece que se llamaba. A mi otro lado estaba “Mónica”. La verdad se llama Jocelyn. Tendrá unos treinta y cuatro años, 10 centímetros más alta que yo, con una acento medio coa, y dos michelines colgando de una polera rosa que se detiene antes de su ombligo.

-    ¡¡Es linda la Mónica!! – grita desde el grupo de avanzada Gonzalo, mientras agarraba de la cintura a Antonella que estaba más rica que la cresta. No podía dejar de mirar esa faldita blanca media trasparente que no paraba de tambalear al vaivén de su caminata.
-    Gracias mi guachón – respondió Jocelyn sin que le dieran bola. ¡Puta la mina flaite!

De sorpresa surgió un codazo desde el lado del Jóse, que me dijo – ¡Ya po weón, controla a tu “minita”! ¿Porque no le agarrai la cintura y le day un besito?
No podía creer lo que iba a hacer. Pero el beso y la lengua hasta la garganta que me metió, no fue nada con el resto de la noche.

El Pub se llama “Zota”. Y cresta weón, las esquinas oscuras y recovecos parecían moteles sin cortina. Primera disco a la que voy con gente “normal” pero ¡cresta mil veces: es una disco gay! ¡Hay puros maricones!
Tomaditos de la mano, agarrándose el culo, y corriéndose mano por la verga sin dejar de bailar al ritmo de “I have got a Feeling”. Si parecen yeguas enceguecidas levantando las manos y gritando al ritmo de la música.
Rápidamente buscamos una mesa y nos sentamos todos. La Jocelyn se sentó a mi lado y le agarré la mano pa’ que pareciera todo normal. El Jóse estaba encaramado sobre la Sofía que gemía lentamente. La Tamara no despegaba su boca de la de Sole, Andrés aprovechaba de mirar la acción, mientras esperaba que lo invitaran a jugar. La Antonella le coqueteaba al Gonzalo moviéndole los melones. Yo me estaba calentando con lo que veía y escuchaba. Las tetas comenzaron a asomarse en dos minutos, así que tuve que comenzar a improvisar, sino todo el mundo sospecharía.
Me tome al seco el cover que tenía frente a mí. Mire a la Jocelyn, que a estas alturas era doble. El calor bajó por la garganta y levantó de un tirón a mi compañero (por suerte estaba sentado y no se notaba). Así que le agarre el jamón de pierna que tenía mientras la miraba más caliente que la cresta. Y justo cuando me iba sobre ella, la mina me para en seco.
-    ¡Creí que me voy a meter contigo feo culia’o!
¡Chucha madre weón! el grito fue tan fuerte que detuvo a todos los calientes de mierda del lugar y la mesa entera se volteó a mirarnos.
¿Qué cresta hago ahora? Pensé.

Continuará…