Aquí cominza a entregar un diario de vida recetado por su terapeuta, un perdedor profesional. Todos los detalles en el primer capítulo de “Crónicas de un perdedor profesional”

Por Sebastián b. López

Ilustración de Judeh Samir El Alam López

Viernes 14 de Febrero, 2009 (mi cumpleaños), 00:50.

looser

Había una vez perdedor… para, para, para… voy a comenzar de nuevo.

Querido diario: Hola, mi nombre es Alfonso. Este es el primer escrito, y bueno la verdad nunca había tenido un diario de vida, pero la psicóloga dice que es bueno para tratar de resolver los problemas de “mi yo interno” (¿Qué mierda es eso? no lo sé) o como dijo el Jose (mi mejor amigo de la vida, de las victorias, aunque más de las derrotas, sobre todo las que tienen que ver con mujeres): para dejar de ser el weón más looser de la vida.

El Jose dice que somos como una raza: una raza de perdedores venidos en un meteorito que cayó de pura cuea en este planeta y quizá tenga razón. Nos escondemos detrás de lentes poto de botella, peinado de bacinica o más corto y una barrigota (¿existe esa palabra?) oculta por camisas escocesas que parecen manteles arrugados dentro del pantalón; lo único bueno de eso es que el paquete se ve más grande, porque usamos tan arriba el pantalón que la camisa se va acomodando en las entrepiernas; lo malo de eso es que se me cosen un poco los muslos.

Bueno como tengo que meditar sobre mi vida, aquí voy. Mmm… fui el hijo olvidado entre tres hermanos; el primero es un tiro al aire, gozador de la vida y de las mujeres; el segundo, un estudioso fanático, médico, con una mujer muy rica, pero gay; y último estoy yo: un tacuaco de barriga, semi-calvo, con lentes, los dientes un poco chuecos y más encima eyaculador precoz.

Mi vida como ven no ha sido muy grata, entre golpes y mangazos de hermanos y matones del colegio o la U, he cultivado una depresión y sequía o abstinencia sexual involuntaria que me ha valido el título de “perdedor desesperado profesional”. Para colmo, acabé viviendo con mi mamá y masturbándome día por medio con fotos de modelos de la TV.

Las novias no han sido la gran maravilla, la mayoría me ve como el guatoncito simpático, bueno pa bailar, chacotero y fiel, pero cuando me conocen se dan cuenta que lo tímido, lento y ahueonao que soy, no es nada comparado con la suegra que ruge en mi casa, con bigotes, verrugas y un matorral bajo la axila. Pero es mi mamá y siempre la defenderé frente a cualquier mujer rubia, de metro ochenta, curvas perfectas, potito parado y escote hasta el ombligo, que se presente delante de mi puerta y abra sus piernas (como si fuera posible, aunque vendería mi alma al diablo porque sucediera).

Pero sé que mi fortuna ya llegará, por eso comencé estas costosas idas al psicólogo, que si tengo suerte, me servirán para superar la estupidez que invade mi cerebro cada vez que me paro frente a una mujer (sin contar mi estupidez humana el resto del tiempo).

El próximo paso está cerca… el lunes entro a un nuevo trabajo en un banco en Providencia, lo conseguí por pituto de una prima de mi vieja, una señora rabiosa con olor a queso en la boca.

Espero sobrevivir…ahí les cuento como me fue, nos vemos.

continuará…