El segundo capítulo de “El guiño eléctrico” inaugura el nuevo Folletín Semanal de Mondadientes

por: R. Marvin
ilustraciones: R. Bronson

Mientras vomitaba, la oreja se acercó con chistosos espasmos. Luego del asco fue imposible que llegara el miedo. Descubrí que entre las orejas no es común poseer la virtud de la intimidación. Una oreja no asusta nada.
Me quedé mirándola avanzar con su pinta de wantán, la sospecha comenzó a dibujar una amenaza, como sucede en la cabeza de los paranoicos.
Si esta vieja rica, Sonia, ocupaba estos menjunjes electrónicos en su perfecto cuerpo, no dejaba de ser llamativo que tuviera una oreja escuchadora y andante en su baño. Por muy sexy y millonaria que fuera, era una sorpresa.
Abrí el shower door y nada. Abrí el mueble del espejo y sólo vi los cotonitos que probablemente alguna vez limpiaron esa misma oreja que se arrastraba por el suelo. También habían algunas pastillas para la tos.
Ya pensaba en meterme en su enorme walking closet, pero me di cuenta que revisar las cajas de zapatos caros y las cajoneras lacadas, superaba por mucho, el tiempo necesario para una visita normal a un baño de vieja.
Me fui después de dejar la oreja cómodamente instalada entre los cotonitos.
La resaca del día siguiente fue eficiente en borrar los recuerdos más importantes. El ataque de la oreja la noche anterior, esa mañana, me causó ataques de risa.
Por razones comerciales el editor de mi sección me envió a entrevistar al CEO centroamericano, en su segunda visita al país. Me recibió en las perfumadas oficinas que su compañía mantiene en el barrio más ostentoso de la ciudad.
Entrevistar a un CEO es siempre lo mismo. Son básicamente políticos entrenados para hablar sobre lo que deben decir, sin cambiar nada. Suenan bien, excepto para quien no cree en sus charadas.
Habló de las enormes ventas mundiales del nuevo sistema de belleza, de los beneficios que trajo a las periodistas de TV en los tiempos de la nueva televisión digital: “Ahora las lectoras de noticias pueden leer a la perfección, sólo basta una pequeña modificación en el programa de control“. De las viejas estrellas que se renovaron en la pantalla grande: “De verdad es impagable tener a Melanie Grifith y a Lucía Mendez en la misma película porno, una fantasía de décadas“.
Tras un lapsus de angustia durante la entrevista, se me ocurrió preguntar por la oreja. Pero ¿cómo hacerlo?
- Mire -mentí- se han sabido de casos, en que… bueno, en que algunas partes del cuerpo de la gente que ha utilizado este “sistema de belleza activo”, bueno, han sufrido de espasmos, movimientos involuntarios… cosas raras, usted sabe… ¿ha sabido algo de eso?
A pesar de su entrenamiento de multinacional, noté que se acaloraba en medio del aire acondicionado gélido de la sala de reuniones.
- Bueno…en determinados casos, cuando se han expuesto a situaciones muy definidas y extremadamente raras… well, se han producidos pequeños espasmos, iguales a los que sufre mucha gente por simple stress, han sido casos muy aislados, ni siquiera como para realizar un muestreo estadístico…
Luego de lo que se excusó con su voz de cantador de cumbias mientras pasaban por detrás mío algunas secretarias de la compañía. No sé si me miraron, pero bajo sus presencia me sentí totalmente perseguido, observado, paranoico. Tuve la certeza que comenzaban a intuir que yo sospechaba de las mujeres “controladas”. Necesitaba volver a calmarme ¿Pero qué era lo que realmente sospechaba?
A la mañana siguiente apareció la primera víctima. En su momento no fue relacionado con el sistema de belleza activo, pero las circunstancias me hicieron sospechar. Por lo menos a mí.
TRÁGICA MUERTE DE ACTIVISTA FEMINISTA TECNOECOLÓGICA“. Tituló el diario con la foto de la atractiva Isidora Purdy Parra. Su figura se recortaba en un oscuro callejón, con extrañas marcas en el cuello. Según el OS-9, fue muerte por asfixia. Las sospechas recayeron en el violento grupo “Pro-Femicidio”, un grupo pseudopolítico que reivindica las prácticas más violentas y retrógradas del machismo del siglo XIX. En primera instancia se vio como la excusa ideal.
Cuando hablé con el colega de policial para que me llevara al sitio del suceso, los Carabineros ya habían cerrado todo. Aun así, me di una vuelta por el sucio callejón donde apareció la activista. No dejaba de despertar curiosidad que las feministas tecnoecológicas hayan sido uno de los pocos grupos que se opusieron al nuevo “tratamiento de belleza controlado”. Ahora su líder estaba muerta. Pero es difícil acusar a una multinacional de la belleza del crimen de una activista extrema, no había conexión.
Pensaba en esto, parado en el sucio callejón donde yacía el cadáver, mientras me limpiaba el sudor de la cara. Mi mano bajó por mis párpados. Estaba cansado. Enfoqué a lo lejos para despejarme y entonces la ví. A lo lejos, detrás de unas cajas de deshechos se veía como una mancha color carne.
Me acerqué. A cada paso que daba, aumentaban las puntadas en mi manos y pies. Sin duda una gran descarga de adrenalina estaba en camino. Llegué hasta el final del callejón: sobre las cajas y abriendo y cerrando sus fosas, había una linda nariz femenina. ¡Me olía! posiblemente olía el miedo que estaba sintiendo.

Continuará…

TODOS LOS CAPÍTULOS DE “EL GUIÑO ELÉCTRICO

1. VIDA SOCIAL

2. CRÓNICA ROJA

3. MINORÍAS SEXUALES

4. LOS HUMOS DEL ALCOHOL

5. PARA NADA PARANOIA

6. EL ÁRBOL AZUL

7. EL RETORNO DE LA DIOSA

8. TIRITONES Y TRANSISTORES

9. SOÑÉ QUE TE MORÍAS

10. AMOR TERRORISTA

11. PEQUEÑA RECETA PARA OLVIDAR

12. PDK (PORSCHE-DOPPELKUPPLUNG)

13. DIARIO DE COMBATE

14. VESTIDO CON FLORES

15. CRÓNICA DE UNA AGONÍA

16. PEQUEÑA Y OSCURA ENTRADA AL ABISMO

17. LAS SOMBRAS ESTÁN CERCA

18. CUANDO ENCIENDES LA LUZ

19. EL NOMBRE DEL CADETE

20. Dos peluquerías

21. La duración de un chispazo

22. El informe Bathory

23. Una nueva humanidad

24. Sobre el escritorio