El testimonio de la tragica lucha de Isidora Purdy le da la razón al Cadete: no era paranoia, está a poco de terminar alimentando gusanos. Los detalles en el 18° capítulo de “El guiño eléctrico

por R. Marvin

Ilustraciones R. Bronson

….Debo ir a la sede a ver ese ojo.

Puede ser mi oportunidad de demostrar lo que en realidad es el sistema de belleza de BDD.

Puede significar ayuda.

Salvación…

Esas fueron las últimas palabras de Isidora Purdy Parra en su diario.

Su diario de combate, según su madre.

Tenía razón. El estilo desolado y la prosa poco alegre estaban lejos de lo que uno, como hombre, sospecharía que es un diario femenino.

Claro, si no te has robado alguno para comprobarlo.

Tres días después la vi muerta en un callejón. En ese lugar encontré una nariz que se movía sola, con pequeños espasmos.

Ahora, la confirmación de las sospechas que me llevaron a ese callejón, estaban en mis manos.

Era el Diario de Combate de Isidora Purdy, me lo entregó su madre, la señora viejita que tiene un Porsche 911 milagroso que te lleva veloz fuera de todo.

Una vez que arrancamos de los disparos de Verónica gracias a la aceleración del sistema PDK del auto alemán, con doña Margarita Parra Durán –a las viejas no las puedo tratar de tú- arribamos a la casa del Cuerina que, avisado por una llamada demasiado apresurada, esperaba atontado y con caña acodado en su balcón.

La vieja era relajada, su pasado hippie se le notaba a pesar del auto, ni miró el desorden del departamento de mi compañero. Tampoco prestó atención a las botellas vacías, ni a las colas de pitos tiradas por ahí.

Hay abundancia, pensé.

- Es temprano -dijo el Cuerina con tono absoluto. El mundo no existe a esa hora para él.

- Son las once y cuarto de la mañana, huón, no seas exagerado. ¿No tenís que estar en la pega?

- Me echaron, creo.

- Chucha, cumpa, cuánto lo siento.¿Por qué esta vez?

- Argumentaron que llegué medio curado -dijo doctoral, debe haber sido la nueva colonia que me regalaron. Efectivamente andaba con olor a viejo antiguo. Quorum o Agua Brava.

Dos marcas que apestan a ron malo.

Al parecer seguía medio curado, porque se volvió todo galante a mi salvadora y le disparó:

- ¿Y la dama, tan elegante, a qué se dedica?

Todo el mundo sabe que la elegancia y la etiqueta son tareas de lo más arduas por la mañana.

- Mire mijo, yo vengo porque acá el joven, tan dije él, me pidió ayuda. Al parecer sus pololas tienen buena puntería. Para algunas cosas por lo menos.

- ¿De nuevo le andan haciendo escándalo?

- ¡¡No hueón!! Vengo arrancando: sí, pero de una balacera. ¿Te acuerdas de esa mina rica? ¿Esa que te conté que me comí?

- Heee… –Comenzaba con uno de sus arranques de amnesia.

- ¡¡A la que le aleteaban las orejas!!

Un tremendo ataque de risa sacudió también a doña Margarita.

Se me calentaron las orejas de rabia mientras se reían pero alcanzaron a enfriarse para cuando me dejaron hablar.

- Mira, esa mina era la que utilizaba nanomáquinas, ¡trabajaba ahí mismo, en la BDD! Cuando dormimos juntos sus ojos brillaban y sus orejas hacían escándalo.

- Ahhh, la hueá de los bichitos–El Cuerina comenzaba a responder.

- ¡¡Sí ella hueón, me acabó disparando en un café hace un rato. Sino es por doña Margarita ya estaría listo para pijama de palo!!

- Zaaaaa…

-¡¡¡Tienes que esconderme por un tiempo!!!

- Pero, claro, cumpa. ¿Para qué estamos los socios?

- ¡Gracias hueón, te pasaste! -Me estaba emocionando.

Había pasado mucho susto. No es cualquier cosa que te disparen a matar, menos una mina rica. Se me arrancaron algunas lagrimas. Abracé con fuerza al Cuerina.

- Joven, yo le acabo de salvar la vida por una historia. Debe contármela.

Doña Margarita me miraba severa.

Le explique primero que lo más curioso del mundo era que me hubiese encontrado con ella. Precisamente la madre de la activista muerta, en cuya investigación yo había olisqueado.

Escuchó mi historia.

La expresión de su cara iba cambiando con cada cosa que le contaba.

Cuando terminé me miraba fijo, tan fijo que daba pena.

- Tengo algunas cosas que te pueden interesar pero están en mi casa. -Por primera vez en el corto pero intenso tiempo que la conocía, vi su tristeza, sus ojos inmensos y cansados reflejaban lo perdido.

- ¿Las puede traer acá? Esas cosas que cree que pueden servir a saber algo, a aclarar el panorama.

- La Isi estaba en problemas y lo sabía -se le llenaron los ojos de lágrimas- aunque no estoy segura que a usted le sirva de algo de lo que dejó.

- Probablemente me sirva para que las mujeres me dejen de disparar

- Esa es una ventaja sólo para usted. -Le cambió la cara, ahora me miraba con desprecio.

- Perdón. Fue lo primero que se me vino a la mente. Pero piénselo así: Si Isidora tenía un diario de combate ella llevaba adelante una lucha. Quizá sería bueno tratar de seguir en esa pelea. Quizá aun la podemos ayudar, las podemos ayudar a todas.

- Parece que usted tiene siempre mejores ideas la segunda vez que lo piensa. -dijo con esa autoridad moral aplastante que tienen quienes han sido madres, quizá el primer y único defecto de haber nacido hombre.

-Voy a ir a buscar las cosas, espérenme acá y traten de tomar sólo cerveza. No quiero contarles historias a borrachos.

-Menos mal que no queda nada, dijo el Cuerina sacando cálculos.

Un cuarto de hora después sacaba el diario de Isidora de la caja que trajo doña Margarita.

Era un documento ajado, lleno de complementos. No era ordenada pero se notaba una línea que atravesaba sus pensamientos. Si un libro es Internet, los post it con notas al margen eran su propio Google.

Me instalé a leerlo, revisar sus hojas difusas llenas de anotaciones, correos electrónicos, teléfonos sin nombre, anotados a la rápida, arrancando con letra veloz, angustiada, de emergencia.

Intentaba escribir bien como para que se entendieran las cosas importantes: Santoso, la Diosa, Skunk Researchs, Verónica…

Ahora comprendía su lucha, su miedo.

No era solo mi paranoia, era su miedo.

Ahora era mío.

Nuestro.

Claro, eso si el Cuerina alcanzaba a dimensionar donde estábamos parados.

La noche se reflejaba opaca en un disco con información de la Liga Antitecnológica de Yakarta.

Habíamos pasado siete horas revisando las cosas de la combatiente muerta.

Cosas de niña. Un par de vestidos, fotos de todas sus épocas. De niñita chica en la playa, con su guatita al aire.

Con compañeras de universidad en el Valle de la Luna, en el de Elqui. Un par de fotos de tipos. Ni feos ni encachados, tipos a los que quiso, supuse.

Pena y celos por una mina muerta.

Patético, pensé.

Cosas de mujer. De mujer en una lucha: una cámara fotográfica con fotos de ella. Posando como turista en Irlanda. Simulando. Discos con información, casi todo tipo de formatos. Una copia mal editada del texto revolucionario “Manifiesto Pro Persona Natural”, la biblia para anarquistas antimultinacionales y un papel con un extraño tatuaje tribal. Doña Margarita explicó que era el Trisquel: un símbolo celta antiguo. Se trata de evolución y crecimiento. Equilibrio.

También había identificaciones falsas. Muchas de ellas. Desde carnets normales, hasta de club de lectores, la misma cara, pero ninguna era Isidora.

Era más pesada la nostalgia que el cansancio que nos atacaba. Sólo habíamos revisamos la mitad de las cosas.

Cada una de ellas era un recuerdo ligado a una tristeza final.

Era un trabajo arduo arduo repasar esa historia de final trágico.

Estábamos sólo con una lámpara de mesa encendida en el living del Cuerina, mirando las historias de alguien que ya no existe.

El Cuerina se levantó a prender más luces.

Cada vez que prendes una luz no miras el interruptor. Miras el lugar que esperas se ilumine.

Eso hizo el Cuerina. Llegó hasta la esquina de la pared y se dio vuelta para mirar cómo la ampolleta nos regalaría más luz. En ese momento lo vi.

Apenas la luz llenó el lugar, una inmensa y delgada sombra negra salió veloz desde detrás del Cuerina.

El terror que sentí, duró hasta que me di cuenta que la cosa huía.

El Cuerina aun miraba el living cuando partí corriendo tras una sombra.

Continuará…

TODOS LOS CAPÍTULOS DE “EL GUIÑO ELÉCTRICO

1. VIDA SOCIAL

2. CRÓNICA ROJA

3. MINORÍAS SEXUALES

4. LOS HUMOS DEL ALCOHOL

5. PARA NADA PARANOIA

6. EL ÁRBOL AZUL

7. EL RETORNO DE LA DIOSA

8. TIRITONES Y TRANSISTORES

9. SOÑÉ QUE TE MORÍAS

10. AMOR TERRORISTA

11. PEQUEÑA RECETA PARA OLVIDAR

12. PDK (PORSCHE-DOPPELKUPPLUNG)

13. DIARIO DE COMBATE

14. VESTIDO CON FLORES

15. CRÓNICA DE UNA AGONÍA

16. PEQUEÑA Y OSCURA ENTRADA AL ABISMO

17. LAS SOMBRAS ESTÁN CERCA

18. CUANDO ENCIENDES LA LUZ

19. EL NOMBRE DEL CADETE

20. Dos peluquerías

21. La duración de un chispazo

22. El informe Bathory

23. Una nueva humanidad