La verdad tras las extrañas muertes que rodean a “El Cadete” empiezan a aparecer en el sexto capítulo de “El guiño eléctrico“.

por R. Marvin

Ilustraciones R. Bronson

El ojo era azul, frío, grande. Pude ver esas trazas de verde amarillento que atravesaban su iris. Me miraba.

Desperté sobre la mesa de la sala de reuniones. Caí no poco y había quedado aturdido. Detrás de la figura del editor general del diario, varios colegas me miraban con cara de risa. Traté de incorporarme mientras me acordaba de las robomaniquíes que había estado espiando en el baño.

- La mansa talla. ¡¡¡Nos hiciste pasar tonta vergüenza!!! – me dijo colorado, el de la oficina más grande.

- Heeeee… y… ¿las minas?

- Chihhh, ¿No alcanzaste a verlas en pelota, weón?

Todos me creían un caliente, pero esto superaba mis legendarios límites.

- No, si no es eso, disculpe jefe…pensé que había algo sospechoso…

Atrás sonó una gran carcajada: los colegas se cagaban de la risa.

- De acá te vas a la casa, mañana te penqueo. Estai tomando mucho, tai viejo ya pa´ esas weás…

A mis 36 años me consideraba un portento de juventud, no por nada me decían “el cadete”… pero reclamar era abusar de mi suerte. Finalmente tenía el día libre.

Fui a mi departamento, me acosté, pero dormir fue imposible No podía olvidar ¡¡¡La cabeza de payaso del travestido había estado ahí!!!

Me acordé. Cuando el Cuerina llegó anoche, venía ebrio y con una central de control china en sus manos. No tenía idea si los pacos se la habrían llevado o no…

La encontré envuelta en unos diarios, aun un poco sanguinolenta, en el refrigerador. Alguien la confundió con un costillar, me tincó.

La abrí y olía un poco mal, pero estaba entera. Mis posibilidades eran llevarla a los pacos, a un científico o llamar al “Cuerina”, que zafó antes y se fue a dormir.

- Aló, Cuerina…

- Hola weon, estuvo weno anoche –dijo aun medio curado- qué querís?

- Tengo la weá que trajiste anoche curao. ¿Te acordai? La weá del travesti.

Sentí por el teléfono como el Cuerina se estremecía con el recuerdo.

- Chuuucha – atinó.

- Acompáñame a ver qué podemos averiguar de la central de control, ¿conoces a alguien que nos pueda ayudar? Podemos ir donde un profe de la Chile que conozco, le pega a la robótica. Lo otro es un dermatólogo, se me ocurre…

Curado, pero valiente y copuchento, el Cuerina estaba media hora después saliendo conmigo hacía la Universidad de Chile.

- Algo le pego –dijo el profesor Pérez, que era como si Eistein fuera de la Unión Española- es bien avanzado. La placa de control es de Finlandia, los chinos más que nada integran componentes. Lo malo es que las conexiones neurodigitales son brasileñas, ahí se cayeron, producto Mercosur. -dijo el viejito que hacía concursos de robots con sus alumnos.

- Osea, ¿por eso tiene problemas?

-Ni idea, primera vez que veo un aparato así, había leído algo, es choro el tema, pero de ahí a pillarle una pana…

La cosa se complicaba, esa porquería no aportaba nada.

- Espere, déjeme escanearlo, acá tengo una conexión neuronal que puede servir, veamos si le hace.

Puso la pequeña raquídea en un soporte y puso cada una de las puntas sanguinolentas que salían de su centro, dentro de unos vasitos de gelatina. Explicó que eran caldos de biopolímeros.

Así quizá podamos saber cuales son sus matrices sinápticas-, siguió con la cátedra.

En su pantalla comenzaron a aparecer una líneas azul eléctrico que se bifurcaban velozmente, mientras avanzaban se ampliaba la perspectiva formando una suerte de árbol fluorescente con muchas ramas. Luego de un tiempo, el árbol azul dio una vuelta sobre si mismo, demostrando que era todo 3D.

- Mmmm, es bien rara la cuestión.

- ¿Qué cosa?

- Según el escaneo esta cuestión es bastante más que una central de control fisiológica.

- ¿…?

- Tiene tres redes independientes. Una encargada del control de nanomáquinas y nanosupresores, es la primera red que usted ve. Llega a módulos independientes y se limita a dar órdenes y corregir.

- Ya…-no era fácil seguirlo.

- La segunda, ocupa esa misma red, pero es en reversa, es decir recibe información. La tercera, en cambio, es una red neuronal altamente compleja. Utiliza las cualidades de las dos anteriores, pero parece sobredimensionada, mucho más compleja. Según los datos de desarrollo, también se diseñó en Brasil.

- Brasil… – Masculló el Cuerina, demostrando su escasa sagacidad.

- ¿Y usted puede averiguar para qué sirve esa tercera red?

- Podría, pero puedo no saber nunca. Es que no se me ocurre para que sirvan todas esas cosas juntas. Es para una aplicación muy específica que puede que ni conozca. Si quiere me deja esta cuestión y le hago más pruebas con unos repuestos que tengo.

- Bueno, a mi probablemente se me pudra de todas formas.

-Vuelva en una semana, veré que pueden averiguar mis ayudantes.

Fuimos por cerveza con Cuerina para poder pensar un poco.

Aunque fuera una semana de espera, más valía aprovechar esta oportunidad, sobre todo cuando me dejaban cabezas como amenaza en mi balcón.

- Oye y esa perica que murió, la rica.

Recordé la nariz. A la preciosa Isidora Purdy Parra, la cautivante feminista tecnoecológica muerta por asfixia hace poco en un callejón. Era una mujer decidida, líder, bella. Su debilidad era precisamente el ego que esa belleza alimentaba. Le gustaba que la alabaran y sus esfuerzos se dirigían a eso.

Por esa razón era la principal dirigente de su controvertida organización. Su ego necesitaba que fuera la líder de ese grupo de lesbianas intelectualizadas.

Por eso…

Por eso está muerta.


Continuará…

TODOS LOS CAPÍTULOS DE “EL GUIÑO ELÉCTRICO

1. VIDA SOCIAL

2. CRÓNICA ROJA

3. MINORÍAS SEXUALES

4. LOS HUMOS DEL ALCOHOL

5. PARA NADA PARANOIA

6. EL ÁRBOL AZUL

7. EL RETORNO DE LA DIOSA

8. TIRITONES Y TRANSISTORES

9. SOÑÉ QUE TE MORÍAS

10. AMOR TERRORISTA

11. PEQUEÑA RECETA PARA OLVIDAR

12. PDK (PORSCHE-DOPPELKUPPLUNG)

13. DIARIO DE COMBATE

14. VESTIDO CON FLORES

15. CRÓNICA DE UNA AGONÍA

16. PEQUEÑA Y OSCURA ENTRADA AL ABISMO

17. LAS SOMBRAS ESTÁN CERCA

18. CUANDO ENCIENDES LA LUZ

19. EL NOMBRE DEL CADETE

20. Dos peluquerías

21. La duración de un chispazo

22. El informe Bathory

23. Una nueva humanidad