Ilustración de R. Bronson
Era cosa de enumerar.
Desde que le encargaban descargar su poder de fuego sobre las mal alimentadas líneas de fuerza afganas -un trabajo a ciegas, sus ojos eran oscuros aviones invisibles- la cosa siempre era enumerar.
Enumerar la cantidad de piezas, de obuses, el azimut radiado entre la estática de una noche de guerra.
Así todo lo podía entender.
Quizá esto fuera algo más complejo.
Tal vez si lo enumeraba…
El elegante acento neutro de Chabraja, la cabeza de la compañía Beaute du Diable, lo sacó de la sumatoria de mujeres y cohetes que tenía en la cabeza.
- Las investigaciones del Proyecto Bathory, como ve, han sido de mucha utilidad práctica. Como todo buen desarrollo en la historia, esta praxis, es muy distinta al espíritu original, a la iniciativa misma del desarrollo. Su origen fue militar, su objetivo será universal.
La sonrisa blanca de Chabraja enmarcaba esa frase, que le encantaba.
- Son cosas que según me estoy enterando, pueden continuar.- La mirada de Aldrin se aguzaba para conseguir el efecto de una máscara y ocultar que no tenía ni sospecha de lo que hablaban.
- Estas son algunas fotos de los avances que hemos logrado en los primeros desarrollos de un producto comercial de alcance mundial, de una aplicación de nanomáquinas de amplio rango y control remoto con una intervención hormonal adecuada.
Aldrían asintió desde su lugar sintiendo la misma sensación de duda y pavor que cuando veía los libros de medicina de su hermano mayor. Cuando sabía que en la próxima página la cara de un tipo con bocio o con horrible quemaduras arreglarían sus sueños durante algunos días.
La primera foto proyectada sobre la inmensa pared blanca del fondo de la oficina de Chabraja en París, era de una señora de unos 57 años, guapa a su manera. Tal vez bien vestida y algo cachonda. Una mujer que sería una buena opción.
- Nuestro primer sujeto voluntario es ella. Stella Lamiraqui, ex modelo, famosa durante la oleada de maniquíes heroinómanas en los noventas. Se sometió al procedimiento a cambio de participar activamente del mismo. En ese momento las inyecciones de nanomáquinas eran un proceso muy doloroso. El informe del departamento de regulación social dice que la salvó su convicción.-
Chabarja se paseaba por la oficina y miraba la foto como si fuera un obra de arte. Era una desabrida fotografía médica.
- Tras tres meses de duro tratamiento el resultado es el siguiente:
En las pared apareció una mujer de figura más delgada, con los mismos ojos brillantes de la vieja anterior pero ahora de no más de 32 años, tersa y a punto de vestirse para ir a buscar novio, porque claro, está desnuda.
Aldrin siempre se consideró un tipo con suerte con las mujeres. A pesar de su voluntarioso matrimonio con Nancy, en su juventud supo salir con las más bellas y hasta ahora, en algún viaje de negocios, sabía encontrar los mejores regazos que una tarjeta de representación puede comprar.
La disfrutó con la mirada. Cabello rubio, deslavado, ligero. Facciones hermosas y algo severas, un cuello largo que marcaba con elegancia el comienzo de sus hombros. Unos senos preciosos que levantarían cualquier atuendo, pezones rosados y algo dispares, de gran encanto, un vientre plano que adelantaba unas sinuosas caderas, fuertes, aguantadoras….
Aldrín interrumpió su detallada apreciación estético sexual para doblarse en dos y vomitar.
-¡Tiene dos vaginas! -Gritó como un borracho con su boca rezumando ácido clorhídrico.
En efecto. La proyección de alta definición era clara. A la derecha de una vágina normal, afeitada e inclinada sobre el monte de venus, se veía una vagina más pequeña, pero más abierta, con las mismas formaciones y el infaltable capuchón del clítoris. Parecía mirar coquetamente. La monstruosidad que le revolvió el estómago provenía, no de su forma, sino de tener un duplicado. Más que un nidito de amor parecía una laceración, una pústula abierta.
La risa resonó en la oficina del único que reía en ese espacio: Chabraja.
- Sorprendente ¿no? Diría que no del todo inútil, pero muy difícil de vender a un público masivo, sólo quienes consumen variaciones de aberraciones sexuales podrían ser un público para el producto. Por lo menos en este estado de desarrollo, claro.
Aldrin aun no era capaz de mirar la monstruosa vagina doble.
- El problema -continuó Chabraja con una sonrisa, como si hablara de una nueva campaña -son los campos morfogenéticos.
- ¿Campos morfogenéticos? -La pregunta le permitió a Aldrin tomar aire.
- Una explicación compleja de cómo nuestra genética sabe que una célula debe ir en una rodilla y no en un ojo ¿me entiende? Esa explicación no la tiene nadie. La teoría de los campos morfogenéticas es la única que aporta un poco de claridad al tema.
- ¿…?
- Roza el misticismo. Unidades de información subcuántica se traspasan entre organismos vivos en el universo, talvez, en la tierra. De esa forma una supra conciencia que nos traspasa a todos (por suerte es sólo una teoría) indica las formas de los animales, define el fenotipo humano y mantiene la vida en rangos considerados normales, consensuados, se puede decir. Lo que sabemos acá, de alguna manera resuena en todo el mundo.
- Cambie la foto por favor. -dijo Aldrin efrentando un nuevo ataque de asco.
- Claro, perdóneme -sonrió Chabraja.
- ¿Estamos desarrollando un ejército de mujeres con doble vagina? No sé si sea lo que precisemos para acabar con el Islam.
La risa de Chabraja nuevamente.
- No, señor Aldrin. Esto es un fallo en nuestro proceso. Tenemos la tecnología tanto en nanomáquinas como en control hormonal, pero no contamos en nuestro equipo con los campos morfogenéticos. Un desafío que logramos superar extremando nuestros recursos y… abriendo nuestra mente. -Chabraja estaba mirando a los ojos de Aldrin, seria, intensamente.
- Ahora podemos cambiar estos campos, dominamos a mamá naturaleza.
- ¿Todo? -Aldrin nuevamente estaba confundido.
- No, lamentablemente. Con las mujeres los efectos son perfectos, con los hombres un fracaso. Todos han terminado muertos por paros cardiorrespiratorios, ataques multisistémicos o se suicidan. Los sistemas femeninos soportan sin problema nuestra nanoinfraestructura. Hemos aprendido a hacer las cosas como queremos, controlar los resultados.
- ¿No hay más mujeres con doble vagina?
- Sólo si así lo queremos. -Chabraja le ofreció un grueso puro cubano a su sudado interlocutor.
La señora del aseo entro silenciosa a limpiar el vómito.
- Bien, eso fue el comienzo. Ahora, ¿cómo marcha el asunto?
- La producción está a máxima capacidad en las Islas Baleares. Dependemos de la sorpresa. Pronto tendremos a nuestra disposición al mayor volumen de consumo del mundo, las mejores administradoras y quienes dominan la sociedad a nivel emotivo. Venderemos sujetos que consumirán lo que nosotros le decimos, harán lo que queramos. Habremos creado el público cautivo más grande y obediente del mundo.
Chabraja no pudo reprimir una sonrisa mientras explicaba sus descubrimientos.
-¿Cómo solucionamos la falta de control de los campos morfogenéticas, cómo evitamos nuevos accidentes, si aspiramos a tal grado de control..?
- Simple -Chabraja tomó aire antes de decir lo que venía- usaremos magia.
- ¿Magia? – La imaginación de Aldrin estaba totalmente superada.
- La magia nos hará dueños de todos los consumidores del planeta, nada más que magia.
Continuará…


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