La guerra de los sexos se pelea a balazos en el 11° capítulo de “El guiño eléctrico

por R. Marvin

Ilustraciones R. Bronson

Cuando Isidora Purdy supo que la compañía BDD lanzaría un producto de belleza de alta tecnología diseñado para la misma médula de la femineidad: mujeres de 25 a 55 años, con aspiraciones de belleza, poder adquisitivo y una muy oculta baja autoestima, se preocupó.

Ellas eran precisamente las profesionales, esposas, novias y hermanas. Lo mejor de la humanidad, su reserva moral, las abuelas sabias del futuro. No era cosa que le pasara algo a esa reserva.

Su postura radical y pétrea, en un comienzo la hizo considerar el sistema de belleza por nanomáquinas como otra trampa del terrible monstruo sin cabeza ni rostro que por años dominó a la suyas: la masculinidad, su siniestro hermano el machismo y su máxima expresión: el femicidio.

Sus contactos con organizaciones terroristas y reivindicativas de varias partes del globo, como la Liga Antitecnológica de Yakarta -un grupo de ex piratas del Golfo de Adén que interceptaba buques llenos de hardware para lanzarlos al mar- le permitió acceder a cierta información clave:

Según el líder de la Liga de Yakarta, varias multinacionales contaban con suficiente conocimiento y tecnología en nanomáquinas, control neuronal y mecansinapsis, como para poder desarrollar aparatos de control de la voluntad efectivos, funcionales y a costo de línea de producción. El fin de la libertad.

Si bien el panfleto donde la bella Isidora leyó esta información era un texto paranoico y apocalíptico, sus datos eran precisos. Era suficiente razón para preocuparse.

Isidora tomó las riendas, como acostumbraba, y eligió a dos de sus más fanáticas y hermosas adherentes. Se infiltrarían en distintas instancias de la empresa BBD, la primera en poner a la venta el sistema de belleza por nanomáquinas, con el fin de recabar información y, eventualmente, sabotearla desde un alto nivel, para lograr el fracaso de, por lo menos, las ventas del revolucionario menjunje de belleza.

Eligió a una ingeniera electrónica que logró hacerse de importantes documentos de BBD. Murió entre espasmos luego de ser descubierta. La otra infiltrada, que supuestamente trabajaba en estudios etnográficos, era Verónica y estaba frente a mí, contándome esta historia. Lo poco que recordaba.

- A la Isidora le hice clases en la universidad. Era loca, rebelde, pero muy inteligente. Era una mente preparada y agresiva. Jamás convencional, siempre se sintió incómoda, dicen que ese es el costo que se paga al ser consciente, dijo con nostalgia.

- Eso dicen. -Jamás lo había escuchado, debe ser porque no soy tan inteligente.

- Las olas de femicidios de la primera década de este siglo la terminó de decidir. Lucharía por salvar lo que consideraba justo y bueno. Las antiguas leyendas celtas y nórdicas eran la respuesta. En esas religiones paganas, el hombre está supeditado a la Diosa, un ente maternal y fraterno que se nutre de las fuerzas telúricas que lo dominan todo.

Es increíble lo fácil que es que una mujer bella se convierte en bruja, pensé.

La llegada, primero del razonamiento griego, el método socrático, la tecnología de la forja de metales, y luego de la República Romana, encerraron este saber pagano, respetuoso de la naturaleza, en los abismos de lo oculto. Pasó a ser cosa del diablo.

- ¿Qué tiene que ver eso con Isidora, BDD y tu historia? Me pone impaciente escuchar cosas en las que no creo.

- Mucho –me miró con un relámpago. En ese momento me hubiera matado por ser un hombre, por ser poco respetuoso y por no creer en la Diosa.

- ¡¡Con estas ideas en la cabeza es que Isidora fundó el Movimiento Pro Retorno de la Diosa!! ¡¡Ella tuvo la visión y el empeño para liberar al mundo del yugo de la ciencia, de la mentira del hombre dominante y salvar lo que nos queda de esta tierra!!

Estas chicas sí tenían convicción.

- Cuando ella supo que BDD había desarrollado este producto y lo aplicaba con éxito en los países post-industrializados, se preocupó. Lo percibió como una avanzada final para dominar a las mujeres de todo el mundo. Eventualmente, e independiente del costo, todas las mujeres de cierta edad, incluso las más jóvenes podrían utilizar el sistema para preservar su belleza, mejorarla y hacerse más atractivas.

- Pero, ¿no es para veteranas esta cuestión? -dije con cero tino.

- No somos veteranas.

- Lo siento, era un chiste. ¿No era para mujeres de cierta edad?

- No necesariamente. Ya hay grupos de prueba de chicas de 14 años que utilizan nanomáquinas en su dermis. Elimina la posibilidad del acné, moldea las formas e incluso perfila algunos rasgos.

- Todas las mujeres…

- Por eso es un peligro. Imagina que una empresa pueda controlar a todas las mujeres. A las pololas, a las mamás. Hermanas, secretarias, doctoras, modelos.El mundo femenino lleva muchos siglos a la sombra del mundo masculino, pero siempre ha sido sutilmente determinante. De alguna manera nosotras hemos permitido que ustedes crean que tienen el control. Dominar a las mujeres de esta forma coordinada es uno de los mayores poderes posibles.

Me imaginé a ejércitos de mujeres alegando, retando, pelando, llorando, dominando. El pánico subió por mi espalda como un latigazo frío.

- Isidora siempre quiso que las mujeres fueran libres, pero conscientes de su rol en la naturaleza. Hasta la más lesa de las minas es una guardiana de lo natural. -Esta mina, pensé, se había aprendido bien la doctrina.

- Desde ese momento la Isidora se decidió a intervenir. Recibí órdenes de infiltrarme en la filial chilena de BDD. A la otra chica que se infiltró no la conocí, eran parte de las órdenes, no conocerse, actuar por separado, morir solas ante cualquier eventualidad.

- ¿Cómo te infiltraste?

- Hace dos años atrás y luego de una investigación comencé a frecuentar los mismos lugares que los ejecutivos de BDD en Chile. Me hice conocida en esos circulo, lo que no sabían era mi afiliación al grupo de Purdy. Hice amigos y pronto me ofrecieron pega.

- ¿Qué lograste saber de la empresa? -Mi impaciencia era total, tiritaba tratando de agarrar lo que quedaba de ese café malo.

Verónica me miró nuevamente con sus ojos verdes inundados de lágrimas.

- La verdad, es que no recuerdo nada. Nada desde que comencé a utilizar las cremas del sistema. Tengo ideas, flashbacks, sensaciones, pero no logró ordenarlas en un recuerdo coherente, ordenado.

- ¿Pero cómo? si trabajas ahí

- Lo sé, sollozaba, trabajo y soy operativa en mi oficina. Salgo de ahí y no logró recordar o transmitir nada. Ellos me dominan. Sólo soy un zombie en sus manos, sus lágrimas caían en su taza vacía.

En ese momento me di cuenta del peligro que corría: si ella estaba bajo su dominio y tenía control sobre ella, la empresa sabía lo que me había dicho, sabía quien era yo y en qué andaba. Tenía que moverme.

Comencé a pararme y el vidrio vitrina del café estalló en una lluvia blanca y brillante. Me estaba disparando.

Hace tiempo que no me corrían bala, pensé antes de salir corriendo por la misma vitrina.

Continuará…

TODOS LOS CAPÍTULOS DE “EL GUIÑO ELÉCTRICO

1. VIDA SOCIAL

2. CRÓNICA ROJA

3. MINORÍAS SEXUALES

4. LOS HUMOS DEL ALCOHOL

5. PARA NADA PARANOIA

6. EL ÁRBOL AZUL

7. EL RETORNO DE LA DIOSA

8. TIRITONES Y TRANSISTORES

9. SOÑÉ QUE TE MORÍAS

10. AMOR TERRORISTA

11. PEQUEÑA RECETA PARA OLVIDAR

12. PDK (PORSCHE-DOPPELKUPPLUNG)

13. DIARIO DE COMBATE

14. VESTIDO CON FLORES

15. CRÓNICA DE UNA AGONÍA

16. PEQUEÑA Y OSCURA ENTRADA AL ABISMO

17. LAS SOMBRAS ESTÁN CERCA

18. CUANDO ENCIENDES LA LUZ

19. EL NOMBRE DEL CADETE

20. Dos peluquerías

21. La duración de un chispazo

22. El informe Bathory

23. Una nueva humanidad