En el mercado negro de la ciencia se desarrollan las características de una nueva raza humana y se diseña como controlar cada uno de sus movimientos.
por R.Marvin
Ilustración de R. Bronson
El primer título nobiliario de Erzsébet Báthory, más conocida como la Condesa Sangrienta, por sus infames 619 asesinatos de vírgenes a las cuales extrajo toda sangre, como método de mantener su belleza, fue de baronesa. Siendo niña y siguiendo las costumbres de la época, fue dada en matrimonio al barón Férencs de Nadasd y Fogarasföld.
Ella tenía 11 años, él 22.
A los 13 años la inquieta Erzsébet queda embarazada de un sirviente.
El muchacho fue castrado y arrojado a los perros.
De: La Tragedia de los Cárpatos: realeza y resistencia transilvana.

Borrador 96
Las pruebas de campo son cada vez más satisfactorias. Los grupos de tarea actúan de manera coordinada ante cualquier situación.
Para su entrenamiento fuera de los simuladores se contrataron mercenarios ex S.A.S. Delta Force y del GSG-9, entre otro personal altamente preparado.
Los resultados de cualquier fuerza de tarea de nuestros operadores doblegan a las mejores fuerzas tácticas de la actualidad.
Las bajas de los mercenarios ya suman 38.
Aun nuestras fuerzas de tareas no utilizan armas.
Borrador 115
El primer gran contratiempo del proyecto Baronesa Bathory.
Después de una extensiva adaptación al uso de armas, los nuevos mercenarios se enfrentaron a dos fuerzas de tareas en terreno urbano.
El líder de la Unidad 1 se disparó en el rostro luego de ametrallar a todo su equipo.
Todos estaban en la posición de “comunión”.
La segunda unidad fue masacrada luego de que sus miembros dejaran en combate apéndices sensoriales como ojos, narices, orejas, lenguas.
Delataron su posición.
Los mercenarios aprovecharon para arrasarlos desde larga distancia.
Quedaron menos de 100 operadores tras dos años de desarrollo.
Esa noche la “comunión” no terminó.
Gracias a la alta categoría del proyecto, lo más probable es que el desarrollo y las pruebas sigan adelante.
Borrador 122
Técnicos y ejecutivos operacionales de la BBD han planteado una solución.
Los equipos de desarrollo de nanotecnología están muy avanzados a juzgar por sus informes preliminares.
Ahora la idea es implementar un control remoto.
“Central de control”, lo denominan.
Un dispositivo que puede ubicarse -cirugía mediante- en la nuca o el frente del cuello, cerca de la tiroides.
Ello, sumado al control hormonal ya logrado, debería mantener a nuestros operadores activos y bajo nuestros lineamientos sicomotores en cualquier condición.
Una central autónoma, programada, dependiente de los altos directivos de ambas compañías dueñas de la investigación y desarrollo (Skunk y BBD) operada a través de la plataforma de control de dispositivos remotos como los que llevará cada operador.
Como el año anterior, queda todo por probar.
Se estima una pérdida de un 40% de los operadores resultante de dichos cambios en el programa.
Drama menor ya que no generan mucha simpatía en el personal de este centro.
Borrador 150
Ya todos los operadores cuentan con su dispositivo de control.
No fue fácil. Los tipos Cástor, por su complexión representaron menos problemas en cuanto al proceso quirúrgico, pero sus primeras respuestas al control fueron malas: Un terció se arrancó con las manos las líneas hormonales.
Los encontraron muertos en sus celdas sobre charcos de caldos de aminoácidos.
Los Pólux requirieron un enorme esfuerzo para realizar la operación.
Fue difícil penetrar con el aparataje de control sus huesos hipertrofiados por las dosis masivas de hormona del crecimiento. Se perdieron 11 operadores en el quirófano. Sus descomunales masas musculares debieron ser incineradas.
La tipología Circe ofreció los mejores resultados.
Sólo 4 operadores perecieron y el resto logró actualizar sus líneas funcionales a la programación de prueba de la central única.
Los Circe ya no participan de la “comunión”.
Ahora actúan individualmente. Han perdido la memoria de los largos intercambios hormonales con el resto de su grupo de tareas. El resto parece extrañarlos.
Borrador 167
Los operadores Circe han sido separados físicamente de sus grupos de tareas.
Se les ha aumentado masivamente las dosis de estrógeno, oxitocina y progesterona.
Un cambio radical en su administración hormonal.
El equipo de especialistas psicogrupal sugirió esta nueva variación con el siguiente argumento.
“…necesidad de individuos de compensación para un universo social confuso en varios niveles, producto de la indefinición hormonal”, expresaba su informe.
Borrador 212
Los operadores Circe muestran progresos notables respecto a lo que eran sus compañeros en los grupos de tareas.
Sus controladores operan a máxima eficiencia y las pruebas sujeto-control tienen un 100% de efectividad.
Sus gestionadores nanomecánicos de control, pueden inducir estados mediante descargas hormonales y ordenes sinápticas, al mismo tiempo.
Esto dobla la capacidad operativa y el potencial de control de sus acciones.
La precisión del sistema es casi total.
Las crisis violentas de los tipos Cástor y Pólux a penas se pueden reprimir con órdenes biodigitales directo al hipotálamo.
O a lo que queda de él.
Las variantes Circe en tanto, gozan de cierta complicidad con sus ejecutivos de proyecto.
Sus movimientos pausados y livianos; su andar ligero y su comportamiento social funcional, generan empatía.
Son más humanos que el resto de los grupos de desarrollo del proyecto Bathory.
“Incluso de una nueva humanidad. Muda, comprensiva. Reflexiva”, terminaba.
Continuará…

21 Diciembre, 2009
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