La cadena de aconteciminetos que pueden llevar a la fatalidad en la escena grafitera de Santiago en el primer capítulo de “Toy Killah”
Historia y fotos por Bronce Romano
Juguete: m. Lo que sirve para divertir a un niño: las muñecas son los juguetes preferidos de las niñas. (SINÓN. V. Bagatela)/Fig. Persona de quien se burla uno/Lo que se abandona a la acción de una fuerza: ser juguete del viento./Obra musical o teatral ligera.
Nunca puedo estar del todo conforme. Siempre he intentado sortear los períodos convulsionados rápida y eficientemente. Luego, cuando la calma inunda mi vida, todo me parece inofensivo, fome, sin brillo. Y ahí voy nuevamente, me meto en problemas, alguna cagada me mando y todo vuelve a empezar. Pero, no sé. Tal vez sea mejor así, con peligro es más sabroso. Sentirse vivo, no solo calentar un asiento y rascarse el culo viendo tele, sino tener conciencia del estar vivo, cómo en las películas de acción: algún combustible debe ser consumido, un problema debe presentarse, cosas preciadas deben ser apostadas, riesgos deben correrse, litros de sangre deben ser derramados y en ocasiones, alguien debe ser sacrificado.
En ese tiempo estaba terminando mi tesis de grado. Era un número más en las cifras de desempleados. Tenía un amigo, un muy buen amigo: el Shinto. Era dj y trabajaba itinerando en distintos bares y clubes de Santiago. De un tiempo a esta parte mezclaba electro e indie rock en un clandestino que se llamaba La Escena.
- ¿La Escena? ¿Donde queda eso? –Le pregunté sujetando el celular entre el hombro y la oreja mientras freía en la sartén un par de longanizas congeladas. Era lo único que quedaba en mi refri.
- Tal vez no lo conoces porque es clandestino, pero es re-bueno. Ven a verme hoy como a las 10 si quieres, tengo unos vinillos filetes que voy a mezclar. Te invito unas cervezas.
Evadía el fracaso profesional bebiendo y como no tenía mucho dinero, raramente desechaba invitaciones como esa. Busqué la dirección en Map City, me puse la chaqueta verde guerrilla (comenzaba a hacer frío en las noches) y salí.
El bar estaba en calle Cumming, cerca del Barrio Brasil. Me encontré frente a una puerta gris rayada con tags, encima de ella, en una placa sucia aun se podía leer el numero 562. Toqué el timbre y unos segundos después abrió un tipo joven, flaco y vestido con buzo deportivo. Me preguntó que quería y le dije que venía a ver a Shinto, el dj. La atmósfera era un poco kitsch, abusaba del rojo, los sillones de terciopelo y los cuadros con marco dorado. Reconocí algunas obras de artistas contemporáneos: una pintura siniestra de Amón y una escultura media porno de Daby. La iluminación era muy tenue. Angostos pasillos dividían distintos ambientes de lo que deben haber sido dos antiguas casas de principios del siglo pasado (esas con techo muy alto), que unieron botando un muro que probablemente estaba en medio de lo que ahora era el salón principal. El local estaba repleto de gente joven y diversa. Afuera empezaba a llover y eso atraía a más adeptos de la pilsen, el navegado y el terremoto. Me acerqué a la barra y con placer comprobé que los precios
estaban a mi alcance. Buena música y tragos baratos. No tenía idea de que existía este lugar. En un rincón estaba mi amigo mezclando en sus tornas algo bien ácido. Me hizo señas para que me acercara.
- ¡Hola men! Tanto tiempo. ¿Cómo te ha ido?
- Bien. ¿Y tú? ¿Estas pololeando aun con la niña artista-psycho-dark?
- La niña necesita mucha atención, la estoy recuperando del mundo yonki. Igual estoy feliz. Es una mina muy especial, extravagante. Roba en supermercados a cada rato y le gusta que la maltraten un poquito.
- Eso está de moda entre las niñas de buena crianza.
- ¿Y cómo va la creación literaria?
- Estoy escribiendo una historia donde eres personaje.
- ¿En serio?
- Si. Ya la leerás.
- ¿Y quién soy? ¿Un freak promiscuo y místico?
- Eres un Dj que me consigue pega en un bar que se llama Le Muak y en ese bar …
- ¡Jajaja! ¡A propósito! De eso te quería hablar. Resulta que el barman renunció en la mañana y necesitamos a alguien que lo reemplace en el acto, ya ves cómo está de lleno esta noche. Le hablé de ti al dueño porque sé que necesitas pega y si estás dispuesto puedes empezar a servir tragos ahora mismo.
Acepté con gusto y así fue como empecé a trabajar en La Escena, el bar de moda, del que todos hablaban en susurros pero pocos sabían donde quedaba. Era casi un mito, punto de encuentro y vía de escape para mutantes, borrachos y artistas. Últimamente era muy frecuentado por escritores de graffiti, diseñadores y muralistas. Ahí conocí a muchos personajes que utilizan la calle como lienzo de sus obras.
Pude escuchar conversaciones sobre la historia de todos los días, del arte en la calles, una historia que no está escrita, que pertenece al instante. A veces tocaban bandas en vivo sin avisar. Tocaban uno o dos temas y se largaban a tomar con el público. Sin flayers, sin publicidad porque siempre estaba el riesgo de que clausuraran el clandestino. El verdadero under se vivía entre esas paredes. También fui testigo de sesiones llenas de envidia, rumores, cahuines y puñaladas por la espalda.
Las noches no transcurrían sin violencia. En una ocasión, Shinto, el guardia y yo tuvimos que separar a dos pintores que peleaban en la calle, afuera del local. Eran como las cuatro de la mañana y discutían por un muro que había sido pintado, borrado y vuelto a pintar con apenas una semana entre lo que hizo uno y el otro pintor.
No los conocía personalmente pero identificaba sus estilos y había visto sus murales. Unos de ellos, rayaba “Ígneo”y hacía bombas: letras gigantes con tipografías clásicas, casi retro, de tipo publicitario, como de almacén pero con colores fluor. Le quedaban bacanes. Era un chico alto, enjuto y moreno, de facciones duras
y caninas. Creo que pertenecía a una crew de San Bernardo pero en este momento no recuerdo su nombre.
El otro era uno de estos pintores que se autodenominan “artistas visuales”. Se hacía llamar “Nod”. Tenía pinta de italiano sureño, se vestía como caballero antiguo, con sombrero y suspensores. No es que no fuera un gran artista, de hecho lo era; admiraba la sutileza desoladora con que trabajaba la figura humana y el modo en que la acoplaba a las texturas deterioradas de los muros, especialmente esos de adobe con grietas, moteados con formas de barro desnudo. Lo que me desagradaba era su actitud tan forzada, su soberbia, las poses en las fotos. No sé, tal vez fuera un poco de resentimiento social, pero no toleraba esa combinación de alcurnia y talento. En alguna ocasión leí entrevistas suyas en revistas y siempre dejó en claro que, aunque disfrutaba trazando y pintando en las paredes, él no se consideraba graffitero.
Una botella de Heineken se hizo pedazos en la cabeza del Ígneo. No reaccioné de inmediato, por un instante me pareció un anti comercial con mucho humor negro. Los pedacitos de vidrio volaron como diamantes y desaparecieron en la capa de agua que cubría el asfalto. Ígneo tambaleó atontando y, con un cuchillo que llevaba escondido en la parte trasera de su pantalón envió tajos que solo cortaron el aire.
A duras penas logramos separarlos y evitar que se formara una bronca peor entre los amigos de los amigos, los conocidos y los curiosos que salieron a ver el espectáculo. Nunca olvidaré esas palabras llenas de odio y que marcarían un antes y un después en la historia del arte callejero santiaguino, en la historia del bar La Escena y en mi propia vida. Fue cuando Ígneo, desencajado de ira lanzó su promesa
- ¡Esto no ha terminado! Voy a volver a cobrar y ahí la vas a ver. Porque voh erí un toy, un maldito y asqueroso toy.
No se si habrá sido él, pero la muerte finalmente se topó de frente con Nod y esta no debe haber sido muy agraciada pues quienes lo encontraron sentado en la esquina de su calle en Bellavista dicen que tenía una espantosa expresión de horror y sufrimiento. Los peritos declararon en su informe que fue torturado durante al menos 48 horas antes de fallecer.
continuará…

21 Diciembre, 2009
7 Diciembre, 2009
5 Diciembre, 2009
11 Noviembre, 2009

7 Comentarios en "La escena"
EXCELENTE!!!
yo kiero el segundo kapitulo
q buena historia , eso de los suburbios y bohemia excelente man !
la 2da parte porsupuesto !!!!
k buena historia primero pense
shiiittt k larga la historia
pero a medida k leia no keria k terminara
o tal ves si pero no tan pronto
no lo se solo se k esta muy buen
artos terminos descriptivos
propios de una novela
en realidad e gusto
kill tha toy
una convinacion excelente graffiti ego golpes un wm pasao caca revolkandose en su mierda ke al final lo unde lo unico malo ke rompieron una cerveza en vez de disfrutarla
muy dibertido no soy de muyo leer pero super interesante la historia donde puedo pichar mas historias como estas ahi deja alguna pag pa caxar y sube la 2 parte
ey muy interesante cada ke subes los capitulos????
estan buenisimos
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